CRÓNICA
Último recurso

La enfermera envenenadora de la cárcel de Huelva vuelve al escenario del delito y cuenta su 'verdad': "Estoy cargando con la condena de otro compañero"

Un tribunal condenó a Elena Martínez a 21 años de cárcel por meter metadona y otros fármacos en la comida de siete compañeros de la prisión onubense. Insiste en su inocencia en la puerta del penal, mientras recurre al Supremo para no entrar en él

Elena Martínez, este pasado miércoles, delante de la cárcel de Huelva, donde trabajaba como enfemera.
Elena Martínez, este pasado miércoles, delante de la cárcel de Huelva, donde trabajaba como enfemera.GOGO LOBATO
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Han pasado justo dos años desde su condena a más de dos décadas de cárcel. Por primera vez desde diciembre de 2018, cuando se dio de baja laboral, Elena Martínez ha vuelto a recorrer el trayecto entre su casa y la prisión donde trabajaba como enfermera. Lo hace para posar ante el fotógrafo de Crónica. Ha vuelto a colocarse el uniforme verde de sanitaria. «Venir hasta aquí me trae vivencias que no sé si quiero recordar», dice. En noviembre de 2022, la Audiencia Provincial de Huelva le impuso 21 años de reclusión penitenciaria por envenenar con metadona y otros fármacos a siete compañeros del departamento sanitario del penal.

Fueron seis enfermeros y un médico. La sentencia señala que, hasta en diez ocasiones, Elena mezcló metadona (opiáceo sustituto de la heroína que se les suministra a los presos adictos a ella), nordiazepam (un tranquilizante) y pregabalina (medicamento para el dolor neuropático) con las comidas y bebidas que sus compañeros se llevaban al centro penitenciario para sus jornadas laborales. Leche, lentejas... Todos ellos sufrieron intoxicaciones agudas y fueron hospitalizados, aunque ninguno con carácter grave.

El tribunal señaló que Elena debió ser la autora de las intoxicaciones puesto que sólo ella coincidió por sus turnos con los episodios de intoxicación de sus compañeros, a pesar de que nadie la vio cogiendo la metadona ni el resto de fármacos de la prisión, ni mezclarlos con la comida.

«No existe ninguna otra persona además de la acusada —recoge el fallo— cuya turnicidad sea consistente con todos los episodios de intoxicación (...) El elemento definitivo en este procedimiento lo representa la coincidencia de turnos de Elena Martínez». Esta enfermera, según se le condenó, intoxicó en tres ocasiones al supervisor de la enfermería de la cárcel, Domingo Camacho, con el que supuestamente mantenía malas relaciones. Ambos habían competido por dicho puesto en al menos tres concursos.

El pasado 2 de abril, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ratificó en todas sus partes la sentencia de la Audiencia de Huelva. Pero Elena insiste en su inocencia. Su abogada ha presentado un recurso de casación ante el Tribunal Supremo (TS). Si no le es favorable, esta enfermera que esta semana ha decidido romper su silencio tendrá que entrar en la cárcel. De los 21 años a los que fue condenada, sólo cumplirá en prisión un máximo de seis años y nueve meses (el triple del tiempo que se le impuso por el delito más grave cometido).

PREGUNTA.- Usted sigue manteniendo su inocencia, pero dos sentencias la contradicen, ¿por qué?

RESPUESTA.- Mantendré mi inocencia hasta que consiga que los magistrados se den cuenta de los errores que se están cometiendo. He decidido hablar en un grito de auxilio. La Policía Nacional demostró un total desprecio por la verdad en todas sus actuaciones. Basó su acusación en tres indicios que para ellos fueron suficientes: la declaración de una persona que, claramente, quería quitarme de su camino en una lucha por alcanzar la plaza de supervisor; una franja de horarios en los que yo salía de mi guardia y entraba esa persona que me señaló, y el no entender el fácil acceso a la metadona y a otros medicamentos por parte de cualquiera, ya que una compañera se dejaba la puerta de dicho armario abierta en más de una ocasión cuando se iba a los módulos para realizar el reparto, quedando su contenido al alcance de cualquiera que pudiera entrar en la farmacia, que era cualquier trabajador del centro, no sólo yo.

Si la respuesta del Tribunal Supremo a su recurso no le es beneficiosa, Elena Martínez tendrá que ingresar en prisión.
Si la respuesta del Tribunal Supremo a su recurso no le es beneficiosa, Elena Martínez tendrá que ingresar en prisión.GOGO LOBATO

P.- Si no fue usted, ¿quién lo hizo?

R.- Es una respuesta que deberían haber dado los jueces tras haberse realizado un juicio justo, atendiendo a pruebas reales y no a meras suposiciones. El tribunal no debería haber admitido en ningún caso un atestado policial sustentado, principalmente, en la declaración de una persona que ha estado mintiendo y manipulando a todos desde el primer momento. Yo no acusaré a nadie sin pruebas, como sí hicieron conmigo. Sólo puedo decir que no fui yo. Estoy cargando con la condena de otro compañero. Las únicas personas que, según constató la Policía, coincidíamos en todas las fechas señaladas éramos el supervisor y yo. Si hay algo que tengo claro es que no he tenido nada que ver con aquello de lo que se me culpa.

P.- ¿Por qué no señala con nombres y apellidos?

R.- Por indicación de mi letrada.

P.- Cuando se le detuvo, ¿se sorprendió de las acusaciones?

R.- El día de mi detención es uno de los que más recuerdos dolorosos me trae. Fue una situación muy dura. No podía creer que esa persona me estuviera acusando. Seis años después, no puedo contener las lágrimas. No me gusta recordar ese día. Les decía a los policías que se equivocaban, pero ni siquiera me miraban. No puedo describir con palabras lo que fue para mí pasar por aquella situación. Fue muy dolorosa.

P.- El recurso que su abogada presenta al TS se basa en los mismos principios que el TSJA ya rechazó: vulneración del principio constitucional de presunción de inocencia; error en la valoración de la prueba; ruptura de la cadena de custodia, y vulneración del principio in dubio pro reo (en caso de duda, el beneficio ha de ser para el acusado). ¿Tiene confianza en que se le pueda dar la vuelta a su caso?

R.- Cuando te llega una sentencia donde te dicen que eres culpable por unos hechos probados que se sostienen en suposiciones, mentiras y documentos que no existen, sientes gran impotencia. Mi abogada ha detallado minuciosamente las pruebas de mi inocencia, pero la evidencia nos lleva a pensar que no han mirado nada. Desde el principio confié en el trabajo de la justicia, pero han conseguido que desaparezca esa confianza. Por eso he decidido hablar y contar lo que está ocurriendo, para que mi súplica pueda llegar al Tribunal Supremo. Les pido, por favor, que estudien con detenimiento todo lo que aportamos en este recurso. No puedo perder la fe. Prometí a mi familia que lucharía y que me mantendría fuerte hasta el final. Y lo voy a cumplir.

P.- En la sentencia de la Audiencia se dice que actuó así por celo profesional.

R.- Esta es una de las muchas falsedades con las que intentan justificar mi culpabilidad. Pero es incierto.