Nuevas imágenes de una mujer desafiando al régimen iraní han sacudido a la opinión pública del país, recordando a las autoridades que sigue latente una reivindicación por la libertad y la igualdad que provocó protestas multitudinarias en decenas de ciudades. En el vídeo una estudiante se pasea en ropa interior en los alrededores de la Universidad de Azad en Teherán, como respuesta por ser increpada por no cubrirse el cabello con el velo islámico reglamentario.
La joven, llamada Ahoo Daryaei según medios locales, camina ante la atenta mirada de otros estudiantes y se sienta en unas escaleras cerca de la facultad. Poco después es rodeada por guardias de seguridad de la universidad y forzada a entrar en un vehículo. Desde entonces se desconoce su paradero. El portavoz de la universidad, Amir Mahjob, aseguró que durante el interrogatorio de la joven las autoridades percibieron que se encontraba "bajo una presión mental severa y tenía un trastorno mental".
La mujer habría sido internada en un centro psiquiátrico, según el periódico iraní Farhikhtegan. La noticia ha sido recibida con gran desconfianza por grupos de derechos y feministas, que temen que su supuesto ingreso en un centro médico sea una tapadera para ocultar la detención y tortura de la joven por su desafío a las autoridades. "Las autoridades de Irán deben liberar de inmediato a la estudiante universitaria que fue arrestada violentamente tras quitarse la ropa en protesta por la aplicación abusiva del velo obligatorio", declaró Amnistía Internacional en un comunicado.
"A la espera de su liberación, las autoridades deben protegerla de la tortura y otros malos tratos, garantizarle el acceso a su familia y a un abogado", añade. El grupo de derechos alertó sobre la necesidad de investigar si la detenida ha sufrido "palizas o violencia sexual durante su arresto", dos tipos de agresiones que se han producido anteriormente contra disidentes en custodia policial.
Grupos feministas denunciaron anteriormente un intento de las autoridades por calificar de mentalmente inestables a las mujeres que desafían la imposición del velo islámico. Esta acusación no solo se trata de una sospecha: asociaciones de psicólogos iraníes criticaron el año pasado el abuso de las autoridades de centros de psiquiatría como herramienta para silenciar a los disidentes.
En mayo, el psicoterapeuta Ahmadreza Yazdi denunció incluso la politización de la psiquiatría, con profesionales alineados con el régimen infiltrados en los equipos médicos, diagnosticando problemas psicológicos a figuras destacadas de la oposición al régimen. "Cuando protesté contra el uso obligatorio del hiyab, después de que las fuerzas de seguridad me detuvieran, presionaron a mi familia para que me declarara enferma mental. La República islámica de Irán incluso me llevó ante un médico forense", declaró en una publicación en redes Azam Jangravi, activista por los derechos de las mujeres.
El acto de valentía de la estudiante ha reavivado las consignas de "Mujer, vida y libertad", gritadas en las calles de todo Irán tras la muerte en custodia policial de la joven Mahsa Amini, detenida por no llevar el velo reglamentario. Miles de usuarios en redes sociales han compartido el vídeo elogiando el coraje de la joven, mientras que activistas iraníes en prisión o en el exilio han recordado que las protestas contra el régimen y por las libertades siguen vigentes. La nobel de la paz Narges Mohammadi describió desde prisión como las mujeres usan su cuerpo como símbolo de "rebelión, ira y resistencia" y pidió el fin de la represión y acoso contra las mujeres.
Las autoridades respondieron a las protestas por la muerte de Amini con una gran represión, causando la muerte de más de 500 manifestantes y encarcelando a más de 2.000. Desde entonces ha aumentado la vigilancia de las mujeres en el espacio público, especialmente a manos de la llamada 'policía de la moral', un cuerpo no institucionalizado formado por hombres y mujeres ultraconservadores que vigilan las calles.