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Trump recibe a Netanyahu en la Casa Blanca y dice que EEUU "se hará con el control de la Franja de Gaza", expulsará a los palestinos, y la convertirá en la "Riviera de Oriente Próximo"

No descarta enviar tropas y sugiere desplazar forzosa y permanentemente a dos millones de palestinos para convertir su tierra en "la Riviera de Oriente Próximo"

Trump recibe a Netanyahu en la Casa Blanca: "EEUU se hará con el control de la Franja de Gaza"E.M
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"Estados Unidos va a tomar el control de la Franja de Gaza". Con esta frase el presidente Donald Trump ha revolucionado el mapa de Oriente Próximo este martes en una comparecencia conjunta con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Sugiriendo un cambio en ocho décadas de política exterior, el desplazamiento forzoso, y totalmente ilegal, de dos millones de personas para convertir su tierra en "La Riviera de Oriente Próximo" y atraer a gente de todo el mundo.

Durante toda la jornada, el presidente había estado jugando con diferentes versiones de la misma idea, afirmando que la zona, completamente devastada, es inhabitable, un "infierno" arrasado por las bombas, un lugar peligroso. Además, insistía en que millones de personas "no tenían alternativa" que irse de forma permanente, preferiblemente a otros países como Jordania o Egipto. Y que si no lo habían hecho y seguían allí es por falta de otras opciones. Pero tras una hora a solas con Netanyahu y después con sus equipos, Trump ha sorprendido con una línea que tendrá consecuencias monumentales en toda la región. "Creo que es algo que podría cambiar la historia y que vale la pena realmente explorar esta vía", ha celebrado el israelí.

Trump, a la pregunta inevitable de eso implicará un despliegue militar, ha dicho que "hará todo lo que sea necesario", y que su país se apropiaría de la reconstrucción. "Haremos un gran trabajo allí. Será nuestra responsabilidad desmantelar todas las bombas sin explotar, nivelar el terreno, deshacernos de los edificios destruidos y allanar el área para impulsar un desarrollo económico que genere miles de puestos de trabajo y viviendas para la población", ha añadido.

"Ahora mismo es un agujero infernal y le vamos a dar la oportunidad a la gente de vivir en una comunidad estupenda. He hablado con muchos líderes y adoran la idea, creen que llevará estabilidad a la región", ha insistido diciendo que los palestinos no pueden encargarse de la reconstrucción. "Creo firmemente que la Franja de Gaza, que ha sido un símbolo de muerte y destrucción durante tantas décadas, no debería pasar por un proceso de ocupación y reconstrucción por parte de las mismas personas que han estado allí y luchado por ella y han vivido allí y han muerto allí", zanjó.

Después de poner a Panamá, Groenlandia y hasta Canadá en la lista de deseos de un nuevo expansionismo, el "presidente de la paz" y de "América primero" ha dejado claro ante los periodistas que esta aparente anexión será una "posición de propiedad a largo plazo", sin explicar cómo piensa hacerlo, bajo que mandato, qué opinan los palestinos o qué supondría este movimiento sin precedentes. En apenas minutos, manifestantes palestinos que protestaban contra Netanyaju han dirigido sus cánticos cerca de la Casa Blanca hacia el presidente, gritando que "Palestina no está en venta".

"En lo que respecta a Gaza, haremos lo que sea necesario. Si es necesario, lo haremos", ha reiterado sin descartar el uso de tropas. "Nos haremos cargo de ese territorio y la desarrollaremos", ha dicho en el lenguaje del magnate inmobiliario que siempre ha sido y sin valorar en ningún momento la opinión de los gazatíes, para él sólo daños colaterales de una destrucción y violenta abstracta, pero sin voz ni voto. Trump ha decidido que ellos no quieren estar allí y que sólo necesitan un empujoncito para irse felices a un lugar mejor, "formidable".

"Gaza tiene un potencial enorme, puede ser la Riviera de Oriente Próximo, pero nunca ha funcionado. Hay que aprender de la historia, no podemos repetirlo mal una y otra vez. Tenemos una oportunidad. La gente podrá vivir en paz porque ahora vive en el infierno. Será maravilloso para los palestinos, y tengo la sensación de que el Rey de Jordania y los generales de Egipto nos darán la tierra para que vivan en paz y harmonía", ha dicho.

Netanyahu, relajado, sonriente, se ha limitado a elogiar a Trump, diciendo que es "el mayor amigo que Israel ha tenido nunca en la Casa Blanca", alguien que va a llevar el conflicto de la región "a un nivel nuevo" gracias a que "es capaz de pensar fuera de la caja, de ver y decir lo que los demás no son capaces".

Una falsa neutralidad

Unos días antes de que Donald Trump jurara el cargo y volviera a la Casa Blanca, Israel y Hamás llegaron un acuerdo para un alto el fuego secuenciado y un plan para liberar a los rehenes judíos y presos palestinos. Un plan complicado, delicado, lleno de amenazas de todo tipo. Trump se atribuyó todo el mérito, Joe Biden también, pero entre los actores participantes hubo consenso en que sin la victoria electoral del Republicano el resultado no hubiera sido el mismo. El enviado de Trump para la zona presionó a Benjamin Netanyahu, le amenazó y le obligó a tragarse un acuerdo en el que no creía y había rechazado muchas veces. Pero concluir de aquello que Washington estaba jugando un papel neutral entre las dos partes sería un error infantil y enorme.

Trump forzó a Netanyahu para apuntarse una victoria en sus primeros días y sacar pecho, pero que apoya casi incondicionalmente a Israel es evidente. Así, mientras presionaba sobre Gaza daba manga ancha a los colonos israelíes en Cisjordania (levantando sanciones) y quitó todos los límites a las exportaciones de armas impuestos por la administración precedentes. Y no sólo eso, sino que ha dejado claro también que su deseo era que la población palestina no volviera a sus casas, sino que emigre a países como Egipto o Jordania.

Este martes, el presidente ha recibido en la Casa Blanca a Netanyahu, el primer líder internacional desde que asumió el cargo, y lo ha hecho con todos los fastos, políticos y protocolarios. Formalmente, el objetivo del viaje es hablar sobre la segunda fase del acuerdo de alto el fuego, "así como sobre planes más amplios en Oriente Medio, incluida la ampliación de los Acuerdos de Abraham y las relaciones con Irán". La visita oficial incluye una reunión bilateral a solas entre los dos líderes, una reunión con altos funcionarios de ambos países y una cena.

Pero la importancia va más allá. Trump ha recibido al primer ministro israelí con varios regalos. Firmando una orden ejecutiva por la que retira definitivamente la financiación a la UNWRA, la agencia para los refugiados de la ONU y por la que saca a EEUU de su Consejo de Derechos Humanos. Pero sobre todo, ha mandado el mensaje que más interesa al Ejecutivo israelí: los palestinos tienen que irse de Gaza. A Jordania, Egipto o donde sea.

"No tienen otra alternativa ahora" que irse, afirmó el presidente minutos antes de la reunión. "Quiero decir, están allí porque no tienen otra alternativa. ¿Qué tienen? Gaza es un gran montón de escombros en este momento, no sé cómo podrían querer quedarse. Es un sitio de demolición. Es un sitio de demolición puro", afirmó. "Este asunto de Gaza no ha funcionado. Nunca ha funcionado". Minutos después, repitió la misma idea sentado junto al israelí, responsable de esa destrucción, sonriente y encantado.

"Un gran valor a pie de playa"

Hace tiempo que Trump, inspirado por las ideas de su yerno, cree que el terreno tiene un potencial inmobiliario alto, "un gran valor a pie de playa". Pero su tesis más repetida es que los palestinos deberían buscarse otro lugar para vivir. No algo temporal, sino permanente. "Si pudiéramos encontrar el terreno adecuado, o varios terrenos, y construirles algunos lugares realmente bonitos y deberíamos conseguir que algunas personas aporten el dinero para construirlo y hacerlo agradable y habitable y agradable eso es seguro", dijo. "Creo que sería mucho mejor que volver a Gaza", que considera que será inhabitable los próximos 10 o 15 años.

Obviamente, ni Egipto ni Jordania (el Rey Abdalá será el segundo mandatario en visitar la Casa Blanca esta misma semana) quieren que los palestinos vayan a su territorio. Y todas las naciones árabes y musulmanes han mostrado su oposición a una idea explosiva. "¿Pero, han visto las fotos? ¿Han estado allí? Es terrible vivir. ¿Quién puede vivir así? Y es muy peligroso. Hay tiroteos por todas partes. Hay bombardeos por todas partes, en ambos lados. No, creo que si tuvieran la opción de trasladarse, ya sea en un grupo grande o en varios grupos más pequeños, para hacerse cargo de los casi 2 millones de personas, creo que estarían encantados de hacerlo", insistió con lo que parece un total desconocimiento de la historia y la sociología de la región.

Mientras insistía en su idea de que más de dos millones de personas deberían ser dejar para siempre su tierra, el presidente estadounidense se lamentó en voz alta: "nunca me darán un Premio Nobel de la Paz". Netanyahu, que elogió ante las cámaras el "poderoso liderazgo" de Trump y su papel en las negociaciones, se rio cuando el presidente añadió: "es una pena. Lo merezco, pero nunca me lo darán".

Cuando se le preguntó sobre las posibilidades de llegar a la segunda fase del acuerdo de alto el fuego y la liberación de rehenes, el primer ministro israelí se limitó a decir "vamos a intentarlo". "Cuando Israel y Estados Unidos trabajan juntos, cuando el presidente Trump y yo trabajamos juntos, las posibilidades aumentan mucho", agregó Netanyahu en lo que parecía una crítica a Joe Biden.

Se espera que a lo largo del día, ambos líderes discutan las perspectivas de un acuerdo de normalización entre Israel y Arabia Saudí, algo que parecía cercano pero se estancó cuando estalló la guerra de Gaza. Netanyahu también ha dicho que quiere discutir "el eje terrorista iraní", y Trump, mientras firmaba una orden ejecutiva que instaba al gobierno estadounidense a ejercer la máxima presión sobre Teherán, ha aprovechado por la oportunidad para mandar un recado a Teherán y acumular titulares, diciendo que si intentan acabar con él, el país "será eliminado, completamente aniquilado, no quedaría nada", asegurando que ha dejado "instrucciones" precisas para ello. "No pueden tener un arma nuclear conmigo. Es muy simple. Irán no puede tener un arma nuclear".