MACROECONOMÍA
Factura de la luz

El tren de borrascas da un respiro al precio de la luz en España pero será temporal: menos viento y más gas por otro parón nuclear amenazan con nuevas subidas

El recibo cae frente a febrero, pero acumula en lo que va de marzo un repunte del 233% frente al año previo a pesar de las precipitaciones históricas

El río Manzanares a su paso por el puente de los Franceses (Madrid) este viernes.
El río Manzanares a su paso por el puente de los Franceses (Madrid) este viernes.Carlos LujánEuropa Press
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El tren de borrascas que está azotando España estos días ha dado un respiro a la factura eléctrica. La mala noticia para el consumidor de a pie es que el alivio va a ser, de acuerdo con los analistas, algo anecdótico. El precio medio de la luz ha bajado casi un 38% en lo que va de marzo frente a febrero, pero sigue siendo un 233% más caro que en el mismo periodo del 2024. El efecto de las fuertes lluvias y vientos no ha logrado, por tanto, compensar el efecto alcista de la retirada de ayudas, el frío y el rally del gas. De cara a las próximas semanas, el final del temporal y la inminente parada por recarga de una de las centrales del parque nuclear volverá a meter presión al mercado eléctrico.

Enero y febrero acarrearon sustos al consumidor eléctrico español. Con precios medios diarios de 96,69 y 108,31 euros por megavatio hora (€/MWh), respectivamente, muy por encima de los registrados en 2024. En este contexto, marzo ha traído alivio, con un precio final promedio de 67,63 €/MWh hasta el día 20, un abaratamiento notable respecto a febrero, que conviene relativizar frente a los 20,31 euros del mismo mes del año pasado.

«Estas semanas el país ha vivido una serie de borrascas fuertes, con mucho viento, y eso ha hecho caer el precio, pero pasados estos episodios, se volverá a elevar. Estos días se están registrando precios mayoristas [sin contar impuestos ni otras cargas añadidas al recibo] de entre 11 y 12 euros, muy bajitos, pero nosotros lo vemos como algo temporal, y no como algo que vaya a tener mucha continuidad», explica Juan Antonio Martínez, analista de mercados energéticos de Grupo ASE. El experto ve diferencias respecto a lo que ocurrió en la primavera del 2024, cuando se mantuvieron valores mínimos, puntualmente negativos, entre marzo y mayo. «Dio la sensación de que las renovables habían reducido los precios de forma casi estructural, pero nosotros no lo vemos así».

Hay una diferencia clave entre este ejercicio y el pasado. Parafraseando el eslogan de campaña que el asesor de Bill Clinton, James Carville, acuñó en 1992 contra George H. W. Bush: es el gas, estúpido. Y es que la causa principal de la tendencia alcista en los mercados eléctricos vuelve a ser el encarecimiento del combustible en una coyuntura de máxima incertidumbre geopolítica y un aumento de la demanda por parte de Asia que obligará a la UE a pagar más caro el gas que llega por barco (GNL), principalmente desde Estados Unidos, para evitar que los buques se desvíen hacia aguas asiáticas.

En el mercado de referencia de Europa, el TTF holandés, el gas se ha encarecido un 57,2% en lo que va de mes (42,01 €/MWh hasta el 18 de marzo). Este índice marcó valores prácticamente del doble que un año atrás entre enero y febrero, y este mes los está registrando un 50% más caros frente a marzo de 2024, sobre todo en horas en las que no hay solar.

La alta demanda, tanto por consumo interno como por el aumento de las exportaciones a Francia y Portugal, ha obligado a activar en marzo un 12% más que el año pasado las centrales de ciclo combinado, que queman gas para generar electricidad, precisamente, cuando este combustible vuelve a estar por las nubes. «Un aumento de un euro en el precio del gas supone casi dos euros más en la electricidad», recuerda el analista.

En los próximos días está prevista la parada por recarga de una de las nucleares españolas, tal y como refleja la programación de Red Eléctrica. «Es posible que en ciertos momentos su aportación se supla con eólica, pero mayoritariamente entrará el ciclo combinado», indica Martínez. La parada coincidirá con una menor generación eólica, al reducirse el viento desde la próxima semana. Todo ello amenaza con impulsar los precios en cuestión de días.

La paradoja hidráulica

Aunque medio país ha sufrido estos días alertas amarillas, naranjas o rojas por lluvias, el almacenamiento de energía en los embalses hidráulicos del país apenas ha aumentado un 1,8% en las últimas semanas. Curiosamente, la reserva hídrica nacional ya roza el 66% de su capacidad, notablemente por encima de los niveles de hace un año.

«Hay dos tipos de embalses, los de uso agrícola y doméstico, que están un 30% más llenos que en 2024, y los destinados a la producción hidroeléctrica, que hasta el 17 de marzo están un 13% por debajo», detalla Martínez, quien explica que los segundos se encuentran en cuencas que se han visto menos afectadas por las fuertes lluvias, como las del río Duero, el Miño o el Sil. Además, señala que las centrales hidroeléctricas aprovechan para producir energía cuando el precio en el mercado eléctrico es más caro. De esta forma aprovechan la dinámica del mercado marginalista para ofertar a precios mínimamente por debajo de los que ofrece el gas, que es la tecnología más cara.

«Desde octubre, han generado mucha más electricidad respecto al año previo, por eso han llegado a marzo con menos reservas». En 2024, en cambio, los embalses hidroeléctricos llegaron a este mismo mes tan llenos que tuvieron que abrir compuertas y producir energía a precios mínimos. «Ahora es distinto, pueden elegir todavía el momento en el que desaguan y producen electricidad», reflexiona.