INTERNACIONAL
Guerra en Oriente Próximo

Israel y Hamas, más cerca que nunca de un acuerdo de tregua

El factor diferencial podría ser la exigencia del presidente electo de EEUU, Donald Trump, de "acabar la guerra y liberar a los rehenes" antes de que jure el cargo el próximo 20 de enero

Familiares lloran el cadáver del palestino Ahmad, en Deir al Balah, en el centro de Gaza, este martes.
Familiares lloran el cadáver del palestino Ahmad, en Deir al Balah, en el centro de Gaza, este martes.EFE
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¿Un acuerdo gradual o completo? ¿Será logrado en horas, días o semanas? Estas dos preguntas sobrevuelan la negociación de la tregua entre Israel y Hamas, renovada bajo un notable optimismo que, por primera vez, aunque con matices y avisos de cautela, es compartido por las dos partes y los tres mediadores: Estados Unidos, Egipto y Qatar.

Más allá de que los actores tengan, por diversos motivos, una mayor predisposición a un acuerdo, el factor diferencial podría ser la exigencia de Donald Trump de "acabar la guerra y liberar a los rehenes" antes de jurar el cargo el próximo 20 de enero. Esta presión se suma a la voluntad del presidente estadounidense, Joe Biden, de poner fin, antes de dejar el cargo, al sangriento conflicto y a la consiguiente escalada regional que desafiaron su último año en la Casa Blanca.

La vertiginosa montaña rusa de esperanzas y desilusiones, activada por las filtraciones y declaraciones, arranca en la Plaza de los Secuestrados en Tel Aviv, donde los israelíes exigen la libertad de las 100 personas que aún permanecen en cautiverio en manos de Hamas, la Yihad Islámica y clanes gazatíes desde su secuestro en el ataque terrorista ocurrido hace 439 días. Sigue en la devastada Franja de Gaza, donde la población espera un alto el fuego que ponga fin a su pesadilla sin precedentes, a raíz de la masiva respuesta militar israelí al 7-O, y finaliza en El Cairo y Doha, donde las delegaciones van y vienen en busca del acuerdo.

Mientras los jefes del ejército, el Mosad y el servicio de seguridad interno de Israel viajaron en los últimos días a Egipto y Qatar, donde el director de la CIA, William Burns, se reúne este miércoles con el primer ministro qatarí, Mohammed bin Abdulrahman Al Thani, el equipo negociador de Hamas, encabezado por Jalil Al Hayya, alterna las dos capitales árabes.

"Si no surgen nuevas complicaciones, se espera que la firma de un acuerdo de alto el fuego en la Franja de Gaza se produzca a finales de semana", reveló una fuente de Hamas al diario saudí Asharq Al Awsat, confirmando el optimismo de otras fuentes en El Cairo citadas por Reuters. Mientras tanto, su grupo señaló en un comunicado que "un acuerdo para un alto el fuego y un intercambio de prisioneros es posible si la ocupación deja de imponer nuevas condiciones".

El lunes, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, reveló que su país "está más cerca que nunca de llegar a un acuerdo". El nunca hace referencia a finales de noviembre del año pasado, cuando la tregua de una semana que permitió el regreso de más de 100 secuestrados, en su inmensa mayoría niños y mujeres, pero no se prolongó. Fuentes oficiales israelíes se muestran más cautelosas y, aunque admiten avances significativos, no creen que el acuerdo se concrete en cuestión de pocos días. Esperan, eso sí, lograrlo antes del 20 de enero.

Según todas las filtraciones, lo que se negocia hoy no es un acuerdo completo, sino uno gradual, siguiendo las anteriores propuestas y el ejemplo del alto el fuego entre Israel y Hizbulá en el Líbano a finales del mes pasado. En la primera de las tres fases, que podría extenderse durante al menos seis semanas, Hamas liberará a 30 secuestrados (mujeres, ancianos, enfermos y heridos) y el ejército israelí se retirará de la Franja de Gaza, aunque mantendrá presencia parcial en los estratégicos corredores de Netzarim (que separa el norte del centro y el sur de la Franja) y el Eje de Filadelfia (entre el enclave palestino y Egipto), que abandonará en la última fase. Esta última etapa se completará con la retirada total de los soldados que iniciaron la operación terrestre hace un año y tres semanas.

Se cree que la mitad de los 100 rehenes están muertos. 96 fueron secuestrados junto a otros 154 en el ataque del 7-O, mientras los otros cuatro (dos cadáveres de soldados y dos civiles) llevan una década en cautiverio de Hamas. Israel, por su parte, deberá poner en libertad a centenares de presos palestinos, incluyendo a decenas que cumplen cadena perpetua por atentados en sus calles. Los mediadores buscan acercar posturas sobre la exigencia de veto de Israel sobre la identidad de los presos condenados por los atentados más letales y la posibilidad de que algunos sean expulsados quizá a Turquía o Irán.

¿Qué ha cambiado para que aumenten las posibilidades de acuerdo? En primer lugar, Trump. El nuevo presidente es temido por su imprevisibilidad, por lo que todos esperan alcanzar el acuerdo cuanto antes. Egipto y Qatar quieren empezar con buen pie con la nueva Administración, mientras que Netanyahu sabe que no puede decir no a Trump, a diferencia de lo sucedido en varias ocasiones con Biden. Adam Boehler, nombrado por el nuevo presidente como emisario en el asunto de los rehenes, se ha reunido estos días con líderes israelíes y egipcios.

Además, Netanyahu puede alegar hoy no sólo la necesidad de salvar a los secuestrados (aunque muchas familias lo han acusado en el pasado de torpedear las negociaciones para salvar su Gobierno, al tiempo que exigen hoy que sea completa con la vuelta de todos de golpe), sino también una victoria tras el mayor ataque sufrido en la historia del país. Hizbulá se encuentra muy debilitado en el Líbano, Hamas ha perdido, según afirmó Netanyahu hace tres semanas, cerca de 20.000 efectivos armados, todos sus batallones y sus principales líderes (Yahia Sinwar, Mohamed Deif e Ismail Haniyah, entre otros). Mientras tanto, el eje iraní ha sufrido golpes durísimos, reflejados en el más reciente y estratégico: la caída del régimen de Asad.

En el gabinete de seguridad hay mayoría a favor del acuerdo. Su aprobación, pese a la oposición de dos partidos, no supondría la caída del Gobierno, como quizá temía Netanyahu hace unos meses. Sobre todo, Hamas sí acepta ahora un acuerdo que no obliga al principio a una retirada completa y al compromiso israelí del fin de la guerra.

Hamas ha flexibilizado sus posiciones debido a su aislamiento (tras la tregua en el Líbano) y debilitamiento, la muerte de sus líderes, y una población harta y cansada de bombas y desplazamientos. En cualquier caso, el grupo yihadista mantiene su exigencia del fin de la ofensiva para liberar a todos los rehenes y pide a Israel que se comprometa por escrito a que cumplirá las tres fases de un acuerdo que, según todas las fuentes, está más cerca que nunca. Sin embargo, esto no significa que sea cuestión de horas.