TECNOLOGÍA
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Google abandona el desarrollo abierto de Android

Seguirá publicando el código fuente de las diferentes versiones, pero sólo cuando estén finalizadas

Un teléfono Android.
Un teléfono Android.
Actualizado

La relación de Android con el software libre se ha vuelto aún más compleja. Google ha confirmado esta semana que a partir de ahora el desarrollo de las nuevas versiones del sistema operativo ocurrirá en privado y sólo liberará el código fuente del sistema operativo una vez están listas las nuevas versiones.

La decisión supone un cambio significativo de la estrategia que Google ha seguido con este sistema operativo desde 2007, cuando mostró la primera versión de este software. Aunque varios de los elementos y herramientas presentes en los teléfonos Android son cerrados, la base del sistema operativo ha sido siempre un proyecto abierto en el que se admitían colaboraciones de terceras partes.

Google ha mantenido siempre dos repositorios de código. Uno, el abierto, es el que se conoce como AOSP (Android Open Source Project). Cualquiera puede acceder a esta versión de Android, que se distribuye bajo licencia de código abierto Apache 2.0, y utilizarla en sus dispositivos.

Aparte de esta versión, Google tiene una versión de Android privada, con acceso a APIs, herramientas y porciones de código cerrado, que es la que comparte con algunos fabricantes de telefonía y que es la que solemos utilizar en Europa.

No sólo la primera versión es de código abierto. El desarrollo del sistema operativo ocurría también a la vista de la comunidad. Otros desarrolladores podían proponer cambios y nuevas funciones, aunque la mayor parte del código generado provenía de Google.

A partir de ahora, todo el desarrollo de Android ocurrirá en la rama privada y será dirigido exclusivamente por Google. La compañía mantendrá AOSP, pero sólo subirá el código fuente de las nuevas versiones de Android cuando estén finalizadas.

A efectos prácticos, y sobre todo en los mercados occidentales, la decisión tendrá poco efecto. La inmensa mayoría de los teléfonos a la venta utilizan las versiones privadas de Android que Google distribuye entre sus socios. Pero podría ser un golpe en China, donde AOSP es la fuente de la que beben muchas marcas locales y a menudo el sistema operativo elegido también para otros dispositivos de electrónica de consumo.