El estoicismo llegó a la vida de Pepe García durante la pandemia. Desde ese momento, su crecimiento en redes ha sido imparable, gracias a la claridad de sus explicaciones y en cómo lo podemos llevar a nuestra vida diaria. Se encarga de divulgar a través de su podcast, newsletter y YouTube, al igual que también gestiona una membresía y ofrecer cursos. "El estoicismo me ha convertido en una persona mucho más capaz de aceptar y de no intentar que el mundo se adapte a mis exigencias y preferencias. Estoy mucho más asentado en la realidad. En vez de estar siempre en el mundo mental, lo que vaya viniendo lo voy asumiendo e incorporando. Eso me ha traído más tranquilidad a la vida", afirma.
Autor de dos libros, 'Siempre en pie' y 'Manual para la serenidad', para conocer más en profundidad el estoicismo, Pepe García da mucha importancia a la gestión de las emociones. "Somos seres pasionales con razón. No es que lo diga yo, sino que es la neurociencia así lo demuestra, que somos seres emocionales y tenemos un poquito de razón para gestionarlas. A mí, el estoicismo me ha ayudado mucho en esa parte de razón".
Como no podía ser de otra manera, Pepe García ha encontrado la inspiración en los clásicos, en obras como el 'Tratado de la Ira' de Séneca, que "me ha ayudado a no responder en el instante. Hay que dejar que se disipe el enfado antes de reaccionar, porque ese es el consejo que da Séneca da: 'Hay que esperar para que se pase la niebla mental'. Y así ocurre un poco también con la frustración y otras emociones".
Durante la conversación con Pepe, es habitual que nombre, cada poco tiempo, a los principales estoicos, como Marco Aurelio, y recuerde sus citas más importantes. "Él decía que todo es pasajero, como un río, que todo va pasando. A mí también me sirve eso en la gestión de las emociones, para decir esto ha venido, esto se va a ir. El estoicismo y la meditación me ayudaron a reconocer la emoción, aceptarla y dejarla ir".
Otro de los aspectos que más consume nuestra energía cada día es la falta de atención. La 'Ley de Parkinson' le permitió poner más foco en sus tareas diarias. "Esa ley dice que una tarea se extiende tanto como el tiempo que tengas para realizarla. Por ejemplo, si para hacer algo tienes 12 horas, lo haces en 12, si tienes seis, seguramente lo puedes sacar en seis y, si tienes tres, a lo mejor no tiene la misma calidad, pero si te esfuerzas mucho lo puedes sacar en tres. A mí eso me pasó cuando empecé el proyecto del estoico, porque trabajaba ocho horas para otra empresa, entonces tenía poco tiempo para sacarlo por las tardes, pero lo hacía. Cuando dejé ese trabajo, porque ya me iba bien el proyecto, le pude dedicar mucho más tiempo, sin embargo, sacaba casi lo mismo que antes. Ahí me di cuenta de que perdía mucho tiempo, entonces empecé a tomar riendas en el asunto, porque me estaba evadiendo y saliendo de la tarea. Al final, me trato a mí mismo como a un niño, que es un poco lo que somos, y me pongo barreras. Uso herramientas como 'Forest' o 'Cold Turkey Writer', para bloquearme páginas web y enfrentarme a páginas en blanco, para que sólo tenga que escribir, algo que me ayudó en mis dos libros o para hacer los guiones del podcast y YouTube. Ha sido un proceso de meses el poder ponerlo en práctica".
El estrés, las obligaciones y el manido 'no tengo tiempo' nos alejan de tener espacios para la reflexión y el autoconocimiento, algo que Pepe García considera fundamental: "Para lo que realmente nos importa, siempre hay tiempo. Si tú no estás dedicando tiempo a ese parar, reflexionar, meditar, escribir o a lo que tú quieras es porque todavía lo que tienes ahí no te duele lo suficiente. La gente empieza cuando no le queda otra, cuando está fastidiada de verdad. Yo siempre intento evitar llegar a ese punto. Por eso, creo en el poder de los tiempos muertos, en decidicarlos, en vez de mirar el móvil, a ver cómo estás y a hacer un autochequeo. Me acuerdo que hicimos un reto con mi comunidad: hacer 10 respiraciones profundas, en cinco momentos diferentes del día, para ver cómo estábamos. Eso te pone en un estado de mayor consciencia de ti mismo. Me gusta mucho una frase de Marco Aurelio que dice: 'Serás más dueño de tu armonía gracias a tu constante retornar a la misma'. Los estoicos recomendaban repasar el día al llegar la noche. Es una actividad fundamental para el autoconocimiento y la mejora constante. Por ejemplo, si he hablado mal a una persona, mañana le voy a pedir perdón. La gente se piensa que tiene que hacer cosas increíbles, pero basta sólo con pedir perdón a alguien, comer un poco más presente o hablar más despacio. Se trata de sacar espacios, un ratito por la mañana y otro por la noche, sólo dos minutos, por ejemplo, si sacas al perro, pues hazlo en ese momento".
La sabiduría de Pepe parece infinita, integrando las ideas más importantes de los estoicos, así como extrayendo cualquier aprendizaje e integrándolo en su vida gracias a todas sus lecturas. ¿Cuál es el secreto? Él responde con humildad y honestidad: "Esto lo aprendí de Jordan Peterson en su libro '12 reglas para vivir'. Le preguntaban por qué sabe tanto y contó cómo lo hacía. Él respondió que se trata de leer una página, cerrar el libro y preguntarse por lo que acabas de leer. Así, el cerebro va haciendo un trabajo de memoria, fortaleciendo las conexiones neuronales. Una vez que te acuerdes, ya puedes abrir la página y volver a leer. Todo lo contrario, a los cursos de lectura rápida, donde lees un libro en una hora, pero al mes siguiente ni te acuerdas de lo que leíste. Es la vuelta a ir despacio y, sobre todo, a la lectura lenta. Porque si lo haces todo tan rápido para, al final de año, decir me he leído 50 libros, que esto también yo lo he hecho, sólo es para tener una métrica, pero de qué te ha servido".
Finalmente, hay un tema del que Pepe García habla mucho en sus contenidos y en sus libros que tiene que ver con la felicidad: "Soy feliz en general, pero no en particular. Es decir, si me preguntan por la vida que tengo, soy súper feliz porque tengo mucho más de lo que necesito. Tengo dos hijos, un montón de amor en mi casa, tengo tiempo, un trabajo que es increíble, mis padres y mis hermanos están vivos y yo estoy sano. Es el mejor momento de mi vida ahora mismo. Sin embargo, el día a día es duro. Las prisas, la ansiedad, el estrés, la preocupación, la incertidumbre o la frustración son difíciles de gestionar. Pero, en general, es increíble. Entonces, he aprendido que la felicidad puede ser un estado del ser: yo soy muy feliz ahora mismo, aunque el día a día no sea el más increíble del mundo. Es tener presencia, serenidad y calma en todo lo que hago, sin estar pensando en todo lo que no estoy haciendo. He aprendido a distinguir entre felicidad en general y la felicidad en particular. Soy muy feliz en general, en particular un poquito menos, pero lo estoy mejorando. La felicidad no es tanto algo muy grande que te puede abarcar toda una vida, sino que también es mirar lo micro y lo que tienes en este momento".