INTERNACIONAL
Siria

Asad despliega refuerzos en Hama mientras Rusia bombardea ciudades del noroeste sirio ante el avance rebelde

Grupos rebeldes apoyados por Turquía se han enfrentado a las fuerzas kurdas en el norte de Alepo

Combatientes de la oposición siria, esta semana, en las afueras de Alepo, junto a un viejo cartel del Gobierno.
Combatientes de la oposición siria, esta semana, en las afueras de Alepo, junto a un viejo cartel del Gobierno.Omar AlbamAP
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El avance de facciones rebeldes hacia la ciudad de Hama, situada a unos 100 kilómetros al sur de Alepo, se ha ralentizado durante la jornada del domingo, después de que el ejército de Bashar Asad desplegara refuerzos en la zona. Los combatientes, dirigidos por Hayat Tahrir al Sham (HTS) -una escisión de Al Qaeda que gobierna en Idlib - junto a facciones islamistas apoyadas por Turquía, consiguió tomar varias localidades al norte de Hama, al tiempo que consolidó la toma de zonas clave en el este de Idlib y Alepo, que tomaron bajo control en la actual ofensiva lanzada el pasado miércoles.

Las fuerzas de Asad con apoyo ruso llevaron a cabo ataques aéreos en Idlib por segundo día consecutivo, causando cuatro víctimas civiles e hiriendo a más de 50 personas. El ataque se produjo horas después de que aviones de combate rusos bombardearan el centro de la ciudad de Alepo, en el que murieron 16 civiles, según informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), que cuenta con una extensa red de fuentes en Siria.

Ambos bandos afirmaron haber logrado avances durante el domingo. Mientras el ejército sirio declaró que "se enfrentaron" y lograron "abrir una brecha" contra las facciones rebeldes en el suroeste de Alepo, las facciones opositoras reclamaron la toma de varias localidades en el norte de Hama y aseguraron haber entrado en el centro de la ciudad. En su primera intervención desde el inicio de la ofensiva rebelde, Bashar Asad prometió "seguir defendiendo la estabilidad e integridad territorial frente a todos los terroristas y sus partidarios" y prometió frenar el asalto "con la ayuda de aliados y amigos".

Por su parte, el comandante de la ofensiva, Hassan Abdulghani, declaró que a pesar de la contraofensiva del régimen, sus combatientes estaban logrando asegurar Alepo, con la toma de la zona industrial de la ciudad, así como la academia militar, la última instalación de la ciudad que permanecía en manos de Damasco.

"Alepo es el corazón económico de Siria, con los últimos acontecimientos, Asad tiene que cambiar su política. Se debe encontrar una solución política internacional porque ya no se pueden negar las demandas de la oposición siria", aseguró Ömer Özkizilcik, analista de Atlantic Council. "Alepo es un lugar en el que Irán (valedor de Damasco) ha invertido mucho. Todos estas ganancias se han revertido en cuestión de cuatro días", enfatizó.

En paralelo, el presidente sirio trató la ofensiva con los líderes de Jordania y Emiratos Árabes Unidos, en un intento de ganar apoyos en la región. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, viajó el domingo a Damasco, tras prometer que Teherán seguirá respaldando "al gobierno y ejército sirios". Se espera que Araghchi se reúna el lunes con su homólogo turco, Hakan Fidan, para tratar la situación en Siria. Ankara es el principal patrocinador de las milicias rebeldes que actúan bajo el paraguas del Ejército Nacional Sirio (ENS), que ha lanzado la ofensiva junto a Hayat Tahrir Al Sham.

El avance de los militantes apoyados por Turquía ha provocado la intervención de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) -en su mayoría kurdos- presentes en el noreste de Siria. Durante el domingo se han producido enfrentamientos en Tel Rifat -bajo control de las SDF- situada a 40 kilómetros al norte de Alepo, en un intento de las fuerzas kurdas de repeler el avance de militantes hacia su territorio.

Por primera vez desde el inicio de la ofensiva, bases del ejército turco bombardearon posiciones de las SDF en el norte de Alepo, según informó el Observatorio Sirio, que detectó la presencia de drones turcos en la zona. Como respuesta, las fuerzas kurdas declararon el estado de movilización general para contrarrestar una posible ofensiva de las fuerzas apoyadas por Turquía en el norte de Siria.

Desde el lanzamiento de la ofensiva el pasado miércoles han muerto 372 personas, 210 de ellos combatientes rebeldes, 144 soldados del régimen y militantes afines, así como 48 civiles. Según un informe del Observatorio Sirio, el mes de noviembre ha sido el más sangriento de los últimos cinco años de guerra, con 746 muertos.

En el noroeste de Siria se vivía una calma relativa desde marzo de 2020, cuando Turquía y los aliados de Asad -Rusia e Irán- negociaron un frágil alto el fuego para frenar un intento del régimen de recuperar la provincia de Idlib, que alberga cuatro millones de civiles desplazados. Las facciones rebeldes aseguran que la actual ofensiva, bautizada como 'Disuasión de la agresión', tiene como objetivo repeler los crecientes ataques de las fuerzas sirias y rusas en áreas al sur de Idlib.

Si bien Turquía aseguró que se trata de una "operación limitada", los analistas dudan de las consecuencias del rápido avance rebelde contra un ejército sirio cuyos aliados, Rusia e Irán -junto a Hizbulá- están enfrascados en sus propios conflictos.