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Carolina Iglesias (Oleiros, 1993) es indefectiblemente para todos la mitad del dúo Estirando el chicle, referente nacional del podcast desde el año 2020. Pero ahora, ya en solitario, acaba de publicar su primera novela, Para siempre es mucho tiempo (Temas de hoy). Un relato sobre las heridas de la adolescencia, sobre las dudas y la presión por la maternidad pasados los 30, sobre el difícil equilibrio de las parejas... Sobre la vida adulta, en definitiva.
- Podcaster, youtuber, presentadora y ahora novelista.
- Pues fíjate que hay cosas que he descubierto de mí escribiendo, historias reales eh. Pero mi personaje me parece bastante más guay que yo. Aunque también están las heridas que te deja el bullying y lo profundas que son.
- ¿Cómo de profundas han sido esas heridas en su caso?
- Todas las cosas que te pasan en la infancia y la adolescencia marcan tu vida para siempre porque es cuando te estás formando. Para bien y para mal es una etapa complicada. Cuando sales, conoces nuevos círculos, te vas a la universidad... descubres que no está tan mal tu vida.
- ¿Cómo es para la friki del instituto encontrarse ahora en un lugar de éxito y privilegio?
- Me produce risa porque hago exactamente lo mismo que hacía en el instituto, solo que ahora me pagan. Escribo, grabo vídeos, soy curiosa... Me hubiera gustado haber desarrollado mis expectativas en el instituto, pero no cambiaría nada de mi vida. Y tampoco tengo rencor por haber sufrido bullying.
- ¿Se imaginó aquella adolescente verse donde está ahora?
- Qué va, esto es muchísimo más de lo que podía imaginar. Soy una chica de Galicia sin ninguna conexión, es muy difícil soñar con esto. De hecho, yo pensaba cuando hacía vídeos en internet que eso iba a ser perjudicial para mi carrera y que tendría que borrar todo lo que había hecho antes de aspirar a un trabajo.
- ¿Tenía algo que esconder como Karla Sofía Gascón?
- No, no, nada malo, pero es que no existía la profesión de youtuber aún. Pensaba que iba a ser algo malo para encontrar trabajo y ahora todos los niños quieren serlo, es fuerte eh. Yo nunca he dejado de hacer otras cosas para dedicarme a las redes, pero me parece guay que a los niños haciendo vídeos en internet les vaya bien. Yo no tenía un objetivo de vivir de eso, pero si alguien es capaz ahora pues está bien.
- Ahora tienen bastante mala fama, por aquello de evitar pagar impuestos yéndose a Andorra, por cierto contenido misógino...
- Famosos que evaden impuestos también los veíamos en la prensa tradicional. Creo que la educación está en los padres, en enseñar a los niños a que no roben. Son los padres los que tienen que limitar qué contenidos ven sus hijos como a mí no me dejaban ver la tele a partir de cierta hora porque salían tetas. Además tampoco en la tele se dan los mensajes más pacíficos del mundo.
"Los partidos de izquierdas deberían hacerse fuertes y dejar de pelearse como ratas viendo lo que viene de Estados Unidos"
- En este libro se habla sobre las dudas y la presión por la maternidad a cierta edad, ¿es Carolina hablando por boca de su personaje?
- Es una cosa muy generacional, cuando cumples los 30 es un momento en el que la gente empieza a tener hijos y casarse y empieza el momento de planteártelo. A mí ahora no me preocupa, pero no descarto ser madre en un futuro. No es algo que me agobie más allá de la propia biología que en algún momento empezará a estar esto como un secarral. Entonces empezará todo eso de congelar óvulos, pero me da rabia pagar para que los tengan en una nevera.
- ¿Presión externa ha sentido?
- La verdad que no, mis amigas están teniendo bebés y están siendo unas madrazas. No me están quitando las ganas de ser madre. También tengo un montón de amigas que no son madres o que no tienen pareja que eso me quita presión. Si algún día me veo ahí sola como la gallina Caponata pues igual digo 'qué hacemos'
- Se acusa siempre a su generación de estirar la juventud más allá de lo que se debe, ¿está de acuerdo?
- A ver es que mínimo hasta los 27 o 28 no consigues estar establecido en un trabajo, no terminas tu máster, ni te pagan para vivir tranquila. Entonces es normal que la gente piense en pasárselo bien hasta los 30, entiendo a la gente no se quiera cambiar de etapa porque le queda mucho por hacer. Es normal que la juventud se alargue hasta los 40, hemos nacido en una generación muy complicada porque está muy puteada desde la crisis de 2008.
- ¿Se mira con cierta envidia a la generación Z que viene por detrás?
- Yo siento bastante admiración por la generación Z, pero me da mucha rabia cuando se critica a mi generación. La vivienda está ahora muy mal, en los trabajos nos explotan y si no te gusta te echan porque hay otra persona dispuesta a que la exploten con tal de ganar algo de dinero para pagar su piso de mierda. Me alegra que los que vienen vayan marcando límites. Aunque cuando tu sueldo y tu vida están en juego, es difícil ser La Pasionaria.
- Otro punto fundamental de la novela es la sexualidad, cómo se trata abiertamente en círculos que antes estaban vedados. ¿Se ha roto ese tabú?
- En eso se ha avanzado mucho, no se puede decir lo contrario. Y lo digo desde el privilegio total de que en mi entorno siempre he tenido referentes cercanos con una sexualidad abierta. Pero también conozco historias de gente a la que su familia rechaza por ser homosexual. Todavía queda mucho, pero internet ha ayudado a que la gente tenga referentes porque no todo el mundo nace en una ciudad llena de estímulos. Ha habido gente que se ha pensado que era la única lesbiana en el mundo por estar en su pueblo.
"Los padres tienen que limitar qué contenidos ven sus hijos en Youtube, como yo no podía ver la tele a ciertas horas porque había tetas"
- Usted siempre se ha confesado de izquierdas y es referente LGTBIQ+. ¿Cómo lleva que el PSOE haya retirado de su ideario ese Q+? ¿Estamos en un momento de retroceso con esos derechos?
- Yo no soy tan experta, pero me preocupa bastante más los que quieren tachar al colectivo LGTB de enfermos. Tenemos muchas cosas que debatir, pero creo que los partidos de izquierda deberían hacerse fuertes porque lo que se viene es bastante más grave y bastante más peligroso. Es el momento de que dejen de pelearse, que somos al final dos ratas peleando por un churro con música de Linkin Park. Que mira lo que nos viene de Estados Unidos, eso sí es grave, peligroso y me da muchísimo miedo.
- ¿Qué le da miedo?
- Me da miedo el poder de todos esos hombres superpoderosos que se han puesto de acuerdo, perder el matrimonio igualitario que es una cosa que se aprobó en 2004 y otros derechos que tenemos. Hay que ser conscientes de que nos los pueden quitar, me daría mucho miedo porque no sé hasta donde va a llegar el retroceso.
- ¿Le da miedo que importemos un Trump a la española?
- Es que existe ya, no hace falta importarlo. Se ha reunido con el otro que tenemos aquí. No me achanto pero me da miedo
- Después de cinco años, ¿sigue disfrutando de Estirando el chicle o se le empieza a hacer cuesta arriba?
- Para mí es increíble que un proyecto autoproducido haya llegado a donde ha llegado, que sea nuestro medio de vida, tener un premio ondas y todas esas cosas. Porque nadie creía ni apostaba por nosotras. Me da mucha tranquilidad que nos siga escuchando la misma gente y ya no seamos la novedad. Mi objetivo es ser como Saber y Ganar que nadie se pregunte cuando nos van a quitar de ahí, seguir hasta que nos cansemos. Es que me parece surrealista todo lo que he vivido, voy a ser una abuela pesadísima. Creo que quiero ser madre solo para ser abuela y dar la chapa sobre esto.
Una pregunta impertinente
P. ¿Cuál es la pregunta más impertinente que le han hecho? ¿Y qué respondió?
R. Me preguntaron en una entrevista cuando iba a dar el pregón de las fiestas del pueblo de mis abuelos mi estado civil. Como no respondí me preguntaron por mi color favorito.