CUERPO
Entrevista

Dr. Phillip Levy, dermatólogo: "Es imperativo saber decir no en esta profesión. Debemos advertir al paciente que podemos tener un problema con los retoques estéticos en un futuro"

Fue el primer médico privado en introducir en Suiza la toxina botulínica, el ácido hialurónico sin dolor y el rejuvenecimiento con láser de CO2. Visitará España habitualmente para pasar consulta en Tacha

El Dr. Phillip Levy ha sido reconocido mundialmente como uno de los mejores  especialistas en rejuvenecimiento facial.
El Dr. Phillip Levy ha sido reconocido mundialmente como uno de los mejores especialistas en rejuvenecimiento facial.EM
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Cada vez que la gurú de belleza Natalia de la Vega trae un médico a España para que pase consulta en Tacha Beauty & Wellness sorprende por su ojo clínico. No en vano, la Dr. Nigma Talib, la experta en antienvejecimiento de Penélope Cruz, Sienna Miller y Kate Boswort fue uno de sus últimos fichajes. Y ahora llega el dermatólogo estético ginebrino Phillip Levy, quien tenía pacientes españolas que viajaban expresamente a Suiza para que les tratase. Es el creador del primer tratamiento cosmético del mundo con un extracto exclusivo de células madre derivadas de plantas, ArganCDV, y el inventor de técnicas como el 'Nefertiti Lift®' y el 'Grid21®', que redefinen el contorno facial y elevan la línea de la mandíbula y las cejas sin procedimientos quirúrgicos.

Se le reconoce como uno de los mejores especialistas en rejuvenecimiento facial en el mundo. ¿A qué achaca esa fama?
Es una pregunta difícil, porque no me gusta pensar en mí como alguien famoso. Lo que es conocido es el método y yo me he ganado la reputación gracias a su calidad y sus buenos resultados. Comencé mi carrera en el año 1995, trabajando en una terapia de láseres para la persona que inventó el Botox® en Canadá. Cuando terminé esta estancia y estaba listo para volver a Suiza, Jean Carruthers [esta oftalmóloga canadiense] me pidió que por favor me quedase, porque quería divulgar todo lo que había estado investigando en la comunidad médica. Así estuvimos trabajando en este tratamiento estético del año 1995 al 98.

Carruthers notó que los pacientes tratados con toxina botulínica para corregir el estrabismo también experimentaban una reducción en las líneas de expresión en la frente. Compartió sus observaciones con el dermatólogo Alastair Carruthers, su pareja, quien investigó el uso cosmético de la toxina para reducir arrugas faciales. Y en 2002 la FDA en Estados Unidos aprobó oficialmente el producto para uso cosmético, extendiéndose su uso.

¿Por qué usted utiliza tantas jeringuillas?
Por aquel entonces trabajábamos con un primer sistema, que consistía en simplemente utilizar una jeringa inyectando el producto. El problema es que el dedo no es preciso y no consigue inyectar exactamente la misma cantidad todas las veces, por lo que los resultados en aquellos años no eran lo mágicos que podíamos esperar. No era preciso. Así que desarrollamos otro que sí lo fuera, obviamente, más costoso, que nos garantizase esa precisión del 100%, utilizando varias jeringas con exactamente la misma cantidad de producto [muestra una fotografía, con todas preparadas con milímetros de producto, para repartirlo por las zonas en distintos pinchazos].
¿Utiliza distintos tipos de neuromoduladores?
Sí, trabajo con toxina botulínica de Allergan, Merz Aesthetics... distintos laboratorios y todos coinciden en que esta técnica de varias jeringuillas es la mejor. No es el producto, es la precisión, un resultado natural y adaptarse al paciente. Una línea es una unidad. Es muy importante que las líneas de cada jeringuilla sean muy precisas. En consulta trabajo mano a mano con una auxiliar que se dedica a llenar las jeringas que hagan falta por tratamiento. Todas exactamente como tienen que ir, porque si con una línea de la jeringuilla se consigue un resultado perfecto, con uno y medio no se consigue. Y, como decía, un dedo no es preciso, menos si un día estás más cansado.
Un dedo no es preciso y dicen que todos los rostros son asimétricos. ¿Eso lo complica?
Sí, en cierta medida. Por eso hay que estudiar muy bien el rostro para detectar la asimetría, para determinar dónde tenemos que darle fuerza precisamente a ese músculo, porque la toxina lo debilita. No me fío de doctores que no te miren y te toquen el rostro antes de pincharte, porque el dedo es fundamental a la hora de inyectar.

'EL LIFTING DE NEFERTITI'

Dr. Levy, inventor de la patente NEFERTITI BOTOX® LIFT®, que remodela y levanta la mandíbula.
Dr. Levy, inventor de la patente NEFERTITI BOTOX® LIFT®, que remodela y levanta la mandíbula.EM

A final de la década del 2000, el Dr. Levy publicó El "lifting de Nefertiti": una nueva técnica para el contorneado específico de la línea de la mandíbula. Este artículo describe una nueva técnica para ajustar la piel del contorno de la línea mandibular y proporcionar el efecto visual de un "mini lifting". Se describe la experiencia satisfactoria con 130 pacientes, una baja incidencia de efectos adversos y "una alternativa mínimamente invasiva, efectiva y aceptable para aquellos pacientes que buscan una opción eficaz para posponer una cirugía". Publicado en The Journal of Cosmetic, se posicionó en el top 10 de artículos en el mismo campo.

¿Por qué hay doctores que aseguran que los neuromoduladores sólo se pueden poner en el tercio superior del rostro si vemos que se trata el bruxismo, problemas de sudoración o estéticos como es su caso con el lifting de Nefertiti?
El doctor que dice esto puede ser bueno, pero no está especializado en esta materia. Cualquier profesional que tenga unos conocimientos suficientemente profundos de anatomía puede tratar el bruxismo de esta forma y es seguro para el paciente, yo lo hago prácticamente a diario en mi gabinete. El Botox® debilita al músculo y, por tanto, lo moldea. Pero el músculo de la mandíbula va desde las mejillas hasta el pezón. Si lo debilitamos en exceso podemos afectar a la forma en que este músculo se relaja y se tensiona. Hay que hacerlo de forma muy precisa, en la cantidad justa y el lugar adecuado. Si se hace de esta manera, personas que aprietan mucho los dientes y tienen fuertes migrañas pueden empezar a dormir y comer con normalidad y a tener una mejor calidad de vida.
¿Cuándo deja de hacer efecto? ¿Puede llegar a generar adicción?
La respuesta corta y breve es que el Botox® no es adictivo, porque yo he tratado a pacientes durante décadas sin problemas. Lo que sí es adictivo es el aspecto psicológico de querer verse guapo o guapa constantemente. Hay que crear un vínculo muy estrecho entre el paciente y el doctor, y los profesionales tenemos que ser un poco psicólogos. Debemos poner sobre la mesa los objetivos del paciente y dejarles claro que los músculos tienen que poderse mover, porque muchas veces no quieren un resultado natural. Yo tengo una regla de oro: nunca reaplico un tratamiento si no han pasado cuatro meses desde la última vez. Esto es así porque necesitamos que el músculo se recupere, por lo menos, al 50% para no causar ningún tipo de problema a largo plazo. Yo llevo 25 años procediendo de este modo y le aseguro que el resultado es natural sin arrugas, claro.
¿Qué riesgo puede entrañar?
Si se aplica con demasiada asiduidad puede hacer que a largo plazo el músculo acabe desapareciendo. Le pongo un ejemplo propio. Yo cuando era más joven y estaba en Canadá, jugaba a hockey sobre hielo y me rompí una pierna. Estuve tres meses con un yeso escayolado. Cuando abrimos ese yeso, vimos que el músculo de la pierna prácticamente había desaparecido, precisamente, por no haberlo utilizado. Con los músculos faciales pasa lo mismo. El músculo tiene que seguir allí cumpliendo su función y lo que hacemos es moldearlo garantizando que siga.
Pero habrá pacientes que vuelvan antes de los cuatro meses...
Sí y yo les digo que no, porque es la única manera de seguir garantizando que los tratamientos no causen ningún problema ni adición. Si respetamos los cuatro meses entre tratamientos, se podrá seguir todo el tiempo que sea necesario: yo tengo pacientes desde hace 25 años, 30 años...

LA INFLUENCIA DE LAS REDES SOCIALES

Dr. Levy es profesor clínico adjunto de la Universidad de Franche-Comté y tiene una línea de productos cosméticos propia.
Dr. Levy es profesor clínico adjunto de la Universidad de Franche-Comté y tiene una línea de productos cosméticos propia.EM

Según la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), en 2023 el 46,6% de la población se había sometido a algún tipo de tratamiento estético, con una mayor presencia de personas jóvenes. La edad media en la que los pacientes comienzan a realizarse tratamientos se ha reducido a los 26 años, cuando anteriormente era de 35 debido a la influencia de las redes sociales y la búsqueda de una apariencia ideals. El Dr. Levy lo llama 'efecto Photoshop'.

¿Ha cambiado mucho las redes sociales y la influencia de los filtros el paradigma de la medicina estética?
Efectivamente, mucho. Constantemente llegan pacientes con una foto que han encontrado por cualquier red social, y vienen ensimismados y obsesionados con que yo les ponga esa cara. Les respondo que es mentira porque tú no vas a tener los rasgos de esa persona nunca. Tengo un ejemplo de una paciente desde hace 15 años que me pidió una cosa tan imposible que tendría hasta que cambiarle la oreja de sitio. En muchas ocasiones, las imágenes de los casos de antes y después de los médicos en Instagram también son una gran mentira. En la mayoría de las ocasiones los pacientes no piden hacerse un retoque, sino solucionar los problemas que les han ocasionado otros doctores. Como profesional tienes que saber muy bien lo que haces, porque puedes crear un futuro problema donde no lo hay. Tengo infinitas fotografías de casos que me han llegado de problemas de otros doctores y que no había otra forma de resolverlos que con cirugía. Eso es una pena.
¿Es más segura la toxina botulínica que el ácido hialurónico en términos de huella estética?
El ácido hialurónico tiene problemas para disolverse, tarda en algunas ocasiones muchísimos años en eliminarse del cuerpo. La toxina botulínica no es una sustancia natural, pero acaba desapareciendo del cuerpo.
¿Por qué hay tanto intrusismo en este sector?
Es muy importante la formación del doctor, pero también que divulgue su conocimiento. Hay muchos cursos para formarse pero el problema que veo es que, a menudo, las empresas quieren vender el producto y no tanto en que se aprendan las técnicas. Un profesional tiene que saber discernir si tiene la competencia o no para asumir ciertos casos. Es imperativo saber decir no en esta profesión. Debemos advertir al paciente que podemos tener un problema con los retoques en el futuro, porque el rostro puede cambiar.