- Cumbre Abascal, Le Pen, Salvini y Orban proclaman desde Madrid su hermandad con Trump sin ser "perritos falderos", contentan a Putin y atacan a Sánchez y Feijóo
- Patriots en Madrid Boicot de Femen, unos segundos de Milei y sin saludo de Trump en la cumbre europea de oda a Vox
Santiago Abascal congregó ayer en Madrid a quienes encabezan la ola de extrema derecha que se extiende por Europa. El primer ministro húngaro Viktor Orban, la dirigente francesa Marine Le Pen, el italiano Matteo Salvini y el holandés Geert Wilders -entre otros rostros de esta corriente- se dieron cita en la capital para clamar por la "soberanía nacional" y la "defensa de las fronteras", en un acto que adquirió tintes de mitin. Sin embargo, pese al despliegue de líderes europeos que desfilaron por el escenario, el nombre que estuvo más presente en la cumbre no fue el de ninguno de ellos. Donald Trump fue el protagonista, por las constantes alusiones a su victoria y porque su figura sirve de pegamento para este espectro político de "aliados" que Abascal pretende consolidar y ampliar.
"Nos alegramos tanto de su victoria", sintetizó el líder de Vox en su intervención en el acto que cerró el encuentro de Patriots -el grupo europeo al que pertenece su partido y que él preside-. "No buscamos un salvador en una nación ajena, menos aun un emperador; buscamos y hemos encontrado a un compañero de armas en la batalla", dijo en referencia al presidente estadounidense, para poner en valor que vaya a "poner fin a los millones que financian a los lobbies, y a los medios de comunicación que [les] demonizan". Las alabanzas de Abascal a Trump las habían trasladado antes quienes le precedieron en el escenario: "El tornado Trump ha cambiado el mundo en solo un par de semanas y se ha acabado una época", destacó Orban, y Le Pen celebró que, desde la victoria del republicano, se está produciendo un "cambio global" ante el que la Unión Europea "parece estar en estado de shock". Trump estuvo presente en casi todos los discursos que pronunciaron los líderes comunitarios, mientras el público recibía cada mención entre aplausos.
El estadounidense no asistió a la cita en Madrid -que era un evento para los dirigentes de Patriots- y tampoco estuvo presente por vía telemática, a diferencia de María Corina Machado y Javier Milei, los otros grandes "aliados" de Vox en América, que enviaron un mensaje retransmitido en las pantallas del auditorio. Que Trump no lo hiciera no era casual, sino que deja patente que su principal "socio" en Europa no es Abascal; es Giorgia Meloni. Es por ello que el líder de Vox llamó ayer a constituir un frente más amplio que aglutine a todos los trumpistas del continente: los que ya están en Patriots y los que no.
"Yo creo que esta alianza no puede quedarse solo en nuestro partido. Tenemos que tender la mano permanentemente a nuestros aliados en Europa, tenemos que saber aparcar nuestras diferencias y convivir con ellas", reivindicó Abascal ante la mirada de sus "socios". Aunque este reclamo de crear un grupo más amplio en la Eurocámara no es nuevo -Vox ya intentó, sin éxito, que tras las pasadas elecciones comunitarias se unieran las formaciones de Orban y Meloni-, sí era la primera vez que lo explicita ante sus ahora compañeros de filas. Apoyándose en lo que les une, y con Trump como aglutinador de ese frente amplio de partidos, Abascal llamó a una "cooperación constante ante los enemigos comunes", porque "hacer la lucha por separado no es eficaz, sensato ni útil". Lanzó así su mensaje para empezar a trabajar en una alianza europea que, dijo, logrará "la reconquista".
Desde su salida del grupo de Meloni, Vox siempre ha defendido que su relación con la primera ministra italiana sigue "intacta", con lo que, por ese lado, la aspiración a recuperar la asociación no es nueva. Sin embargo, ayer Abascal añadió un nuevo agente en su red de posibles aliados europeos. "Deseamos una victoria en las próximas elecciones alemanas a Alice Weidel", apuntó, posicionándose por primera vez a favor de la ultraderechista alemana AfD. Este pronunciamiento no puede tampoco entenderse sin recordar que Elon Musk, el magnate aliado de Trump, fue una de las primeras voces mundiales que apoyó a la formación germana. Sin embargo, la postura no es unánime entre los partidos que integran Patriots, pues el partido ultra fue expulsado en mayo de 2024 del grupo europeo que entonces integraban Le Pen, Salvini y Wilders tras las polémicas declaraciones de su candidato sobre las SS -"nunca diré que todo el que llevase un uniforme de las SS era automáticamente un criminal", dijo-.
Es por ello que, en su llamada a ampliar la alianza en Europa, Abascal reconoció que puede haber "diferencias" entre los partidos con los que pretende conformar un frente para "dar la batalla" frente a la inmigración, el globalismo y el resto de consignas que sí comparten. Pero instó a dejarlas a un lado porque "no hay otros enemigos que los de la libertad y la soberanía".
No es casual que el emplazamiento a tender puentes con más formaciones llegue tras unos días en los que Vox ha visto cuestionada su estrategia internacional desde sus bases. Algunas voces criticaban que los lazos de Orban con Putin son contrarios a las tesis que defienden los de Abascal, algo que el húngaro ayer volvió a poner de manifiesto: "Por culpa de Bruselas se esta destinando nuestro dinero a Ucrania a una guerra sin esperanza". El español obvió estas palabras y alabó a su "socio". Y, a quienes denuncian su respaldo a Trump por la amenaza arancelaria, también les respondió: "Ahora andan levantando la voz con los aranceles. El gran arancel es el Pacto Verde y los impuestos de Bruselas".