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En la madrugada del 3 de junio de 2024 hubo una megareyerta en las Tres Mil Viviendas de Sevilla, una de las barriadas más pobres y conflictivas de todo el país. Acabó con dos muertos, un padre y un hijo, y varios heridos, entre ellos una chica, a quien clavaron un cuchillo en la cabeza, cuando trataba de proteger a su padre, que finalmente murió. Hubo varios disparos, un atropello y múltiples navajazos. Y varios menores implicados. El detonante fueron las "desavenencias" entre dos familias a raíz de la relación sentimental que mantenían dos jóvenes. Esta vez no fueron los enfrentamientos entre bandas de narcos rivales, que también se han producido en el barrio.
El terrible suceso ya cuenta con dos adolescentes condenados. El Juzgado de Menores número 1 de Sevilla ha impuesto la medida de siete años de internamiento en régimen cerrado a dos menores en relación con el doble crimen y la reyerta ocurrida en las Tres Mil Viviendas, según ha informado este jueves la Oficina de Prensa del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA).
Los menores, a los que no se considera autores de una de las muertes, alcanzaron un acuerdo con las acusaciones y han sido condenados por asesinar al padre e intentar matar a la hija, clavándole un cuchillo en la cabeza. Los adolescentes condenados y sus padres deberán indemnizar a las familias de las víctimas con más de un millón de euros.
Desavenencias familiares
Los condenados contaban con 17 años cuando se produjo la reyerta. Uno cumplirá 18 años este viernes y el otro, el próximo septiembre. En la sentencia, dictada de conformidad, se declaran como hechos probados que los dos jóvenes, junto con otras personas mayores de edad que serán enjuiciadas por la Audiencia de Sevilla, "con ocasión de previas desavenencias familiares entre la hermana" de uno de los menores y la familia de la pareja de ésta, y "tras haber recibido llamadas de auxilio" de la referida hermana del joven, "pidiendo ayuda", se dirigieron a la calle donde ésta residía a bordo de un vehículo que conducía el padre de uno de los menores.
Cuando llegaron a las Tres Mil Viviendas, atropellaron con el coche a I.G.V., el padre de la familia rival, y le causaron una fractura de la tibia, "herida que lo dejó inmovilizado en el suelo y sin posibilidad de desplazamiento ni de defensa". Ahí comenzaron los disparos hacia el vehículo, que conducía el padre de uno de los menores. Entonces, ambos menores se bajaron del vehículo y, junto con otros mayores de edad, se dirigieron hacia el hombre, "que continuaba con vida tirado en el suelo, herido, inmovilizado y sin posibilidad de defensa, al que, simultáneamente los dos menores en compañía de los mayores, comenzaron a golpear y apuñalar".
Como consecuencia de estos hechos, el varón agredido sufrió, entre otras, varias heridas de arma blanca, hematomas por todo el cuerpo por el atropello y heridas por arma de fuego, que le provocaron, finalmente, la muerte. En el relato de hechos probados de la sentencia, estas heridas por arma de fuego causantes de la muerte no se atribuyen a los menores.
La sentencia relata a continuación que la hija de este varón trató de evitar la agresión e intentó protegerle, momento en el que uno de los menores de edad le clavó en la cabeza la navaja que esgrimía, hechos por los que se atribuye a este joven un delito de lesiones con instrumento peligroso.
Diez puñaladas
Seguidamente, y según la sentencia, los dos menores acusados y los mayores que les acompañaban se dirigieron contra la segunda víctima, hijo del atropellado, que se encontraba a escasos metros, y, "concertados con la intención de acabar con su vida, le obligaron a ponerse de rodillas" y, "mientras unos le sujetaban por los brazos y la cabeza impidiendo que pudiera defenderse, le asestaron diez puñaladas por todo el cuerpo. El hombre se desplazó "como pudo" hasta la tapia de unas vías del tren donde fue encontrado posteriormente por la Policía. Fue trasladado al Hospital Virgen del Rocío, cercano a la barriada, pero finalmente murió.
Cinco años de libertad vigilada
En la sentencia dictada el pasado 25 de febrero, el juzgado impone a uno de los menores, como autor de asesinato, otro delito de intento de asesinato y otro de lesiones con instrumento peligroso, la medida de siete años de internamiento en régimen cerrado y cinco años de libertad vigilada con asistencia educativa. Además, se le ha prohibido comunicar y acercarse a menos de 300 metros de la familia de una de las víctimas.
Asimismo, y como autor de un delito de asesinato y de un delito intentado de asesinato, el Juzgado impone al segundo de los menores la medida de siete años de internamiento en régimen cerrado y cuatro años de libertad vigilada con asistencia educativa, conllevando esta última la misma prohibición de comunicar y acercarse a menos de 300 metros de la familia de uno de los fallecidos. En concepto de responsabilidad civil, ambos menores, conjunta y solidariamente con sus padres, deberán abonar un total de 1.051.135,60 euros a las familias de las dos víctimas.