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Rusia e Irán dejan caer a Asad tras 13 años de guerra en Siria

Las fuerzas rebeldes de Al Jolani toman Damasco y anuncian el inicio de "una Siria libre" y el colapso del antiguo régimen

Combatientes rebeldes celebran tras el colapso del Gobierno sirio en Damasco, este domingo.
Combatientes rebeldes celebran tras el colapso del Gobierno sirio en Damasco, este domingo.AP
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El régimen de Bashar Asad cayó en la madrugada de este domingo tras una repentina ofensiva insurgente que se extendió por todo el territorio occidental de Siria y tomó la capital en 10 días.

Los rebeldes entraron en la madrugada del domingo en Damasco y declararon la ciudad "libre", poniendo fin a 53 años de gobierno de la familia Asad, un régimen que aterrorizó a su población. Todo ello después de que Rusia e Irán hayan dejado caer al régimen.

El dirigente derrocado huyó en silencio y recibió asilo con su familia en Moscú, señalaron fuentes del Kremlin a la agencia Tass. "Las autoridades rusas han dado asilo a Asad, basándose en consideraciones humanitarias", añadieron.

La conquista de la capital se produjo después de que el ejército sirio se retirara de gran parte del sur del país, permitiendo a las facciones insurgentes avanzar hacia Damasco desde varios frentes. Hassan Abdul-Ghani, comandante del grupo militante que dirige la ofensiva, Hayat Tahrir Al Sham (HTS) -ex filial de Al Qaeda-, declaró que "la ciudad de Damasco está libre del tirano Bashar Asad" e invitó a "las personas desplazadas en todo el mundo" a regresar a una "Siria libre".

En una de las imágenes más esperadas de la jornada, el líder de los rebeldes, Abu Mohamed al Jolani, llegó a Damasco y de inmediato se dirigió a la histórica mezquita de los Omeyas, donde aseguró ante los suyos que el derrocamiento del presidente sirio supone "una nueva historia para toda la región".

"Esta victoria es una nueva historia para toda la umma [nación] islámica y para toda la región. Asad ha dejado a Siria como una finca para las ambiciones iraníes y propagó el sectarismo y la corrupción", subrayó Jolani en una breve alocución.

Antes de la conquista definitiva, las fuerzas oficialistas abandonaron rápidamente sus posiciones y el aeropuerto internacional ante el avance de los insurgentes. La televisión estatal turca mostró imágenes de los puestos de vigilancia de la policía vacíos y de civiles acercándose al centro para celebrar la caída del presidente. La radio siria Sham FM declaró que el aeropuerto de Damasco había sido evacuado y los vuelos suspendidos. Aún así, centenares de ciudadanos se acercaron al lugar en un intento de salir del país tras las noticias de la huida del presidente Asad.

Militantes opositores tomaron la televisión estatal y anunciaron en directo que el país había sido "liberado". "El tirano Bashar Asad ha sido derrocado. Todos los prisioneros de la prisión de Damasco han sido liberados. Deseamos a todos nuestros combatientes y ciudadanos que preserven y mantengan la propiedad del Estado sirio. Larga vida a Siria", anunciaron. Los insurgentes aludieron a la prisión de Sednaya, a las afueras de Damasco, donde el régimen de Asad retenía a miles de opositores.

"Estoy en mi casa y no me he ido por mi pertenencia a este país", declaró el primer ministro sirio, Mohammed Ghazi Jalili, tras añadir que estaba dispuesto a "tender la mano" a los rebeldes y entregar sus funciones a un gobierno de transición. En un vídeo publicado por los opositores, Jalili abandona su residencia escoltado por los rebeldes, en un intento de mostrar una transición de poder pacífica. El funcionario declaró que su última conversación con el derrocado presidente se produjo la noche del sábado, pero no dio más detalles sobre el encuentro. Por su parte, la milicia HTS prohibió a sus combatientes "acercarse a instituciones públicas" que permanecen bajo la supervisión del "ex primer ministro" hasta que sean entregadas oficialmente.

Miles de personas, en coches y a pie, se congregaron en una de las principales plazas de Damasco coreando "Libertad", según testigos. Tanto en la capital como en otras ciudades recientemente tomadas se vivieron escenas de caos, con saqueos y ataques a instituciones públicas. Horas antes de su entrada en Damasco, los rebeldes consiguieron acceder al centro de Homs, situada a 160 kilómetros al norte de la capital y ciudad estratégica para cortar el acceso del régimen a las zonas costeras occidentales.

En el noreste, territorio bajo control de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) -en su mayoría kurdos- también se produjeron celebraciones en las calles por la caída de Asad, donde la ciudadanía retiró las pancartas con el rostro del derrocado presidente y de su padre, Hafez. En los últimos días, las SDF tomaron varios puntos al este del río Éufrates ante la caída de las defensas del régimen, al tiempo que alertaron del posible surgimiento del Estado Islámico.

El comandante general de las SDF señaló que el país está viviendo "un momento histórico" y que puede ser una oportunidad para "garantizar los derechos de todos". "El cambio es una oportunidad para construir una nueva Siria basada en la democracia", declaró en un comunicado. En medio del caos, las milicias kurdosirias vivieron otro revés, con las facciones islamistas respaldadas por Turquía lanzando una operación en Manbij.

Los gobiernos de la región han llamado a la calma y han pedido una transición sin incidentes que incluya a todas las facciones y minorías. En países colindantes, centenares de refugiados sirios se acercaron a la frontera cargados con sus enseres. "No me puedo creer que tras 13 años pueda volver a Siria. Es como un sueño", explicaba a EL MUNDO Yamen Kasem, un estudiante sirio que ha pasado toda su juventud refugiado en Estambul y espera reencontrarse pronto con su familia en Alepo.