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Manual de Instrucciones

Puigdemont, el bolero del prófugo menguante

El 'líder' de Junts es un político incordiante que cada día cansa más al respetable y ni la amnistía le garantiza salvación / Trump, el condenado / El Papa vuelve a dar la nota: esta vez desde el machisteo

El líder de Junts, Carles Puigdemont.
El líder de Junts, Carles Puigdemont.AFP
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1. AMNISTÍA. Aprobada la Ley, sólo quedan las fantochadas de Carles Puigdemont. Es muy difícil ser indepe a su manera sin hacer el ridículo. Los de Junts, nerviosos, buscan salidas. Cuentan que andan por Madrid pidiendo interlocución con la derecha nacional, pero esa es otra historia. El Procés está y no está. La gente se cansó. La vida exige atenciones y cosas serias. No conviene descartar que este tinglado amnistioso sea la tumba política de Puigdemont, un sujeto intempestivo en el que nadie ya confía. Algo así como el tonto útil de algunos listos que hacen cuentas ya para salvarse aprovechando los baches de la ley. A este hombre la vale todo, también pactar la presidencia del Parlament para dar su espectáculo. Es el político más menguante y mendicante. Insiste en ser lo que no es: líder. La estrategia zascandil lo reduce a gorrilla de una causa que cada vez le importa menos a casi nadie. El gran Sazatornil de La escopeta nacional, por ahí vamos.

2. TRUMP, SUMA Y SIGUE. Donald Trump fue declarado el jueves culpable de comprar el silencio de la actriz pornográfica Stormy Daniels. Sumando delitos salen 34. No es poco para alguien que aspira a presidir de nuevo Estados Unidos. Lo de este tipo es una de las mayores anomalías políticas del ultimo cuarto de siglo. El problema es que la frivolidad de cuatrero que escupe por un colmillo puede aumentar el desquicie de este presente desquiciado. Escuchar a Trump despierta un sentimiento de vergüenza ajena. Dice cosas bestias porque tiene un público bestial esperando escuchar mentiras para empuñar el rifle con una mano y la piel del bisonte con la otra. Trump es el símbolo de la nueva decadencia. Un semianalfabeto que ha sabido leer las corrientes de aire más favorables para su discurso racista, ultracapitalista, machistón y furioso. Si regresa a la Casa Blanca tendremos el dudoso placer de ver caer un poco más los pilares esenciales de la política, de la dificil convivencia. Quiere revancha. En algo se parece a aquel infame de Yo el supremo, la novela de Roa Bastos.

3. EL PAPA DESATADO. Desentendido como estoy de los asuntos vaticanos, aunque fascinado por sus tinieblas, ignoro los motivos del Papa para este cancán loco de decirle a la gente cosas tan fuera de sitio. Y en la misma semana. El lunes fue lo del "mariconeo" en los seminarios. El jueves esto de que "los hombres llevan pantalones" y "los cotilleos son cosa de mujeres". Joder, con el Papa progre. El rebelde. El revolucionario. Insisto en lo dicho: a Papa sólo llegan los mejores, los más chungos. Antes de ajustarse el anillo hay que sortear muchos fosos de cocodrilos. No hay moderno que valga. Este hombre, jesuita y argentino, está mostrándose de golpe como lo que es: alguien pasado de rosca. Un día abraza a los homosexuales y otros los despacha de una coz verbal. Un día habla de las mujeres con buen timbre y otro las rebaja a chismosas. Qué razón tenía Nanni Moretti en su Habemus Papam. El cargo siempre aplasta.