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Arriesgada apuesta sanchista que compromete ahí fuera al Rey

Mientras se enrarecen las relaciones con EEUU, mandamos en visita de Estado a Don Felipe a China

Xi Jinping con el Rey Felipe en Madrid, en noviembre de 2018.
Xi Jinping con el Rey Felipe en Madrid, en noviembre de 2018.Efe
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Más allá de las chanzas provocadas por el hecho de que Pedro Sánchez se haya erigido en el ariete más valeroso frente a Trump de la Unión Europea, algo de inquietud debieran despertar algunos gestos de nuestra diplomacia que ojalá no enrarezcan todavía más las cosas con Washington.

Porque al margen de lo que atañe a las amenazas arancelarias a los Veintisiete por parte del elefante que hoy ocupa la cacharrería de la Casa Blanca -cada cosa habrá que afrontarla en su momento-, qué duda cabe de que a España le conviene tener las mejores relaciones posibles con Estados Unidos. Y no parece ni lo más prudente ni lo más atinado en la persecución de ese objetivo que lo primero que se haya deslizado desde el Departamento del relamido Albares sea un próximo viaje de Estado de los Reyes a China.

Va de suyo que la Secretaría de Estado norteamericana no nos va a dictar nuestra acción exterior ni a decirnos con qué naciones del globo debemos reforzar nuestra amistad. Pero se antoja sorprendente que, nada más ocupar el rey de reyes el Despacho Oval, con la atención mundial centrada en la guerra de las guerras -por suerte sin armas ni derramamiento de sangre- entre las dos superpotencias, un país tan de liga media como España en vez de ponerse a resguardo un tiempo prudencial a la espera de los primeros acontecimientos, se decante tan a las claras por uno de los contendientes, y no necesariamente el que a la larga más nos conviene.

Destacaba este diario cómo Sánchez refuerza la alianza con China para hacer frente a Trump. El presidente del Gobierno confía en que nuestro país se convierta en el gran recipiente de inversiones del gigante asiático en el sur de Europa y en mejorar el comercio, para así esquivar en situación más ventajosa las imprecaciones trumpianas. Pero meter en este ajo al Rey, máximo representante del Estado en nuestras relaciones con terceros, es poner todos los huevos en la misma cesta.

Xi Jinping realizó una visita de Estado a España en 2018. Y los usos diplomáticos casi obligan a que Don Felipe protagonice un viaje de reciprocidad a Pekín, que muy probablemente no se haya hecho antes por las muchas consecuencias que acarreó la covid. Lo que admite muchas dudas es si justo ahora es el momento idóneo para ello. Cuando precisamente lo que más le aprovecharía a nuestro país es que se usaran el prestigio y los buenos oficios internacionales del Rey para tender los puentes con la Administración estadounidense que difícilmente puede construir el Gobierno con Sánchez al frente.

No sería la primera vez, ni mucho menos, en estos casi 50 años de democracia, sólo recordamos lo que queremos, en los que Zarzuela ha tenido que ayudar al Ejecutivo de turno en espinosos asuntos diplomáticos. Y antes de concluir su anterior mandato, no se olvide, Trump invitó a Don Felipe a una visita de Estado, visita que por desgracia truncó la pandemia. Buenos serían ahora los esfuerzos desde Exteriores para intentar que se retomara. Y es que menudo tanto sería que el Monarca pisara Washington antes que Pekín. Ahora, que si pisar las dos capitales resulta compatible, no le dolerían prendas a uno por arrodillarse a besar los zapatos de Albares.