Hoy se cumplen 24 años de ese 18 de marzo en el que comenzaba la segunda edición de Gran Hermano, el primero del siglo XXI en una nueva casa ubicada en Guadalix de la Sierra. Muchos no recordarán que la primera casa que alojó el primer Gran Hermano estaba ubicada en Soto del Real. Por problemas de espacio y ubicación, se decidió buscar un nuevo alojamiento, la casa de Guadalix de la Sierra, que con el paso de los años y de las innumerables ediciones se convirtió en un elemento imprescindible del reality.
Aquel 21 de julio de 2000, Mercedes Milá arrancó la segunda edición de Gran Hermano mostrando las imágenes de la anterior casa y anunciando la apertura de la nueva, la casa que durante 24 años acogería a todos los grandes hermanos y a todos los tipos de ediciones que ha dado el reality. Pues hoy, Gran Hermano ha anunciado en su cuenta de X (antes Twitter) que la casa de Guadalix de la Sierra cierra sus puertas. A partir de ahora, Gran Hermano se celebrará en otra ubicación, aún por determinar.
La intención es modernizar las instalaciones y conseguir un espacio más amplío que albergue más posibilidades para Gran Hermano. En las últimas ediciones, las mentes pensantes del reality han creado pasadizos, cuartos secretos, casas ocultas estrujándose la cabeza para sacar todo el partido posible a una casa que, aunque leyenda, ya se había queda insuficiente para los nuevos televisivos.
Será por tanto en la próxima edición de Gran Hermano, aún por confirmar, cuando seguramente Jorge Javier Vázquez tengan que despedir como se merece a la casa de Guadalix de la Sierra y abrir las puertas del nuevo hogar, conscientes de que en la memoria televisiva de muchos espectadores la casa de Guadalix será siempre la casa de Gran Hermano.
Para los no tan jóvenes, en las primeras ediciones de Gran Hermano, a excepción de la primera en Soto del Real, salir en búsqueda de la casa del reality era casi como una peregrinación. Muchos de los seguidores del reality se recorrían las laderas y colinas de la localidad madrileña en busca del búnker en el que se protegía a los concursantes. Vallas altísimas, cercas, una fortaleza que aún así el ansia de los espectadores consiguió romper con gritos a los favoritos, mensajes lanzados dentro de pelotas de tenis, etc.
Pero la casa de Guadalix de la Sierra ya no es suficiente. Allí se quedarán los miles de recuerdos y momentazos televisivos: la gallina a la que resucitó la ganadora de Gran Hermano 2, Sabrina; la vaca que aplastó a Fresita contra la puerta; las noches de edredoning; las monumentales broncas; las zonas habilitadas para fumar; las piscinas que han ido transformándose en jacuzzis o zona de deporte; y, por supuesto, el confesionario.
Según 20minutos, el programa de Telecinco, producido por Zeppelin, necesita mucho más. Una casa más amplia, de techos más prominentes y con más alturas, incluso con luz natural y la capacidad de divisar el exterior. Algo similar a la renovada Academia de Operación Triunfo. Una casa que se adapte a las nuevas exigencias y que le dé más categoría al reality, después de tantos años en una nave industrial que, obviamente, se había quedado pequeña.