CRÓNICA
Aplaudidos y condenados

El precio de la valentía: cuando defender a una mujer en peligro impulsa tu vida, como al boxeador Barrul... o te la arruina para siempre

Ellos decidieron no mirar a otro lado cuando vieron a una mujer maltratada. Su valentía fue aplaudida por la mayoría, pero tuvieron que enfrentarse a los juzgados o luchar por su vida en un hospital. Pese a todo, ninguno se arrepintió de reaccionar ante la injusticia

Antonio Barrul entrena en su gimnasio en León tras ser absuelto de un delito de lesiones.
Antonio Barrul entrena en su gimnasio en León tras ser absuelto de un delito de lesiones.Peio GarcíaICAL
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«Todo esto que me ha pasado también me ha ayudado a dar más visibilidad a mi persona, al deporte, al boxeo...». Siguiendo las enseñanzas de su padre, el púgil Antonio Barrul sacó «algo bueno de lo malo». Lo «malo» a lo que se refiere es que fue denunciado tras golpear a un hombre que estaba atacando a una mujer. Ese agresor fue quien lo llevó a la Justicia. Podía ser condenado a pagar una multa de miles de euros o, peor, a entrar en prisión por un delito de lesiones. Pero finalmente fue absuelto y quedó lo «bueno». «Si antes era un referente en mi gimnasio y en mi ciudad, ahora lo soy para muchísimos niños de España y del mundo», destaca el boxeador como beneficio del altercado que protagonizó hace ocho meses.

Pero no en todos los actos de valentía prevalece lo bueno sobre lo malo. Por defender a una mujer violentada, en lugar de acabar libre de cargos penales, con una carrera impulsada al éxito o un premio, se puede acabar en coma en un hospital, en la cárcel, con una deuda de cientos de miles de euros con la Justicia o con el remordimiento de haber matado a una persona sin quererlo.

Los peores escenarios ya fueron descartados para Barrul. Pero nunca olvidará el miedo y la incertidumbre que lo acompañaron desde el 1 de mayo de 2024. En esa fecha, Día del Trabajador, aprovechó para ir al cine con su esposa Celeste y sus pequeños. La película Garfield fue interrumpida por un hombre que increpaba a la mujer y a la niña que lo acompañaban. Cuando los gritos de él ya resonaban en la sala, el boxeador le recordó que estaba rodeado de niños y le pidió que se calmara o que se marchara. Como respuesta, recibió insultos y amenazas. Pero Barrul insistió con la palabra e intentó hacerle entrar en razón.

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Entonces, el hombre se puso en posición de defensa y lo retó a una pelea. «Me cago en todos tus muertos», fueron las palabras que colmaron la paciencia del joven padre y que desataron al joven boxeador. Él le golpeó en el cuerpo para reducirle e inmediatamente pidió disculpas a los mismos espectadores que le aplaudieron su actuación. Una semana más tarde, se enteró de que aquel hombre lo había denunciado por un delito de lesiones.

El boxeador Antonio Barrul, absuelto de pegar a un hombre que increpaba a su novia en un cine@army_awards

Borja fue protagonista hace 10 años. La mañana del 8 de febrero de 2015, mientras volvía de trabajar con dos amigas, presenció cómo un hombre y su pareja golpeaban a una mujer tirada en el suelo. Acto seguido, el hombre huía con el bolso robado. El malagueño Borja fue detrás con la intención de recuperar sus pertenencias. El ladrón se resistió y se fueron a las manos. La mala suerte quiso que Pedro, como se llamaba el delincuente, se golpeara la cabeza al caer en el asfalto. Murió. La denuncia por un delito de homicidio imprudente no tardó en llegar.

una mujer a salvo y un hombre en coma

La valentía de Jesús Neira, quien fue profesor universitario, también acaparó la atención de la prensa. El 2 de agosto de 2008 él se enfrentó a Antonio Puerta, un hombre que agredía a su pareja a las afueras de un hotel en Majadahonda (Madrid). No lo encaró con las manos. Por el contrario, le recriminó que estuviera maltratando a una mujer. Sin embargo, con la misma violencia que le demostraba su «amor» a su compañera, el agresor se enfrascó a puñetazos con el académico. El daño fue tal que, cuatro días después de la golpiza, Neira entró en coma tras sufrir un derrame cerebral.

Jesús Neira, en 2009, fuera del hotel en Majadahonda donde fue apalizado por defender a una mujer.
Jesús Neira, en 2009, fuera del hotel en Majadahonda donde fue apalizado por defender a una mujer.Alberto Di Lolli

Antes de seguir con las fatídicas consecuencias que atravesaron el malagueño Borja y el profesor Neira por reaccionar ante la injusticia, volvamos al púgil. Tras el incidente en un cine de León, circularon en redes sociales los vídeos que daban veracidad al relato de Barrul. Entonces surgieron dos bandos: uno que elogiaba al leonés por su actuación; y otro que lo condenaba por la misma razón. Pero gracias a la denuncia del hombre maltratador que terminó golpeado, sería la Justicia la encargada de decidir si cometió o no un delito.

Según el artículo 147.1 del Código Penal (CP), Barrul podía ser castigado con una multa de 6 a 12 meses (entre 360 euros y 144.000 euros) o una pena de 3 meses a 3 años de prisión por un delito de lesiones. Y ello, «sin tener en cuenta las agravantes o atenuantes que se pudieran aplicar dependiendo del caso», como explica Navia López, letrada senior del despacho Vilches Abogados. Respecto a Barrul, la condena podía ascender a cinco años de cárcel por ser un boxeador profesional, ya que su cuerpo es considerado como un instrumento peligroso, como si portase un arma.

El detalle está en que las lesiones que provocó Barrul fueron para defenderse y defender a otros. La abogada López aclara que «la legítima defensa es una eximente (o en su caso una atenuante) que contempla el CP... al aplicarla, se exime de la comisión de un hecho punible. El acto en sí debe cometerse en el ejercicio de la defensa de un derecho propio o de una tercera persona». Para aplicarse, «se exige que efectivamente se esté recibiendo una acción ilegítima», también se valora «la proporcionalidad entre la acción que se recibe y el medio empleado de aquel que ejercita su derecho a la legítima defensa».

Barrul también corrió el riesgo de ser apartado del boxeo por emplear sus habilidades fuera del ring. No obstante, la Federación de Castilla y León de Boxeo se pronunció a su favor, constatando que el enfrentamiento fue en defensa propia y en la de un tercero. «De ninguna manera hemos contemplado actuar a nivel de sanción contra Barrul. Todo lo contrario. Actuó en una situación complicada en auxilio de una persona y no cabe en cabeza humana que eso sea reprochable», argumentó en su momento Arantxa Lorenzo, presidenta de la federación, a favor del púgil.

Las noticias positivas llovieron sobre el boxeador. «El vídeo (de la sala de cine) se hizo tan viral que me subieron muchísimo los seguidores y me conoce mucha más gente», ejemplifica. Pero recalca que no puede calificar los hechos como algo «positivo». «Me hubiera gustado que realmente eso no pasase, que ese hombre no hubiera golpeado a una mujer y que yo no hubiera tenido que golpear a aquel hombre».

El boxeador cuenta lo bien que va su carrera profesional. «Tenemos siete combates, siete victorias, cero derrotas, tres KOs, me han rankeado como el número uno nacional y estoy convocado para ir al campeonato de España», dice con humildad e ilusión. Confía en convertirse en campeón de España.

Me hubiera gustado que realmente eso no pasase, que ese hombre no hubiera golpeado a una mujer y que yo no hubiera tenido que golpear a aquel hombre

Antonio Barrul.

En los Army Awards 2025, organizados por el influencer Ceciarmy, Barrul fue galardonado con el premio al Acto social del año. «Recibir un premio al final a cualquier persona le llena de alegría y cuando me dijeron que era por el acto social del año pues más aún. Me dio mucha alegría contar con el apoyo y el cariño de tanta gente», expresa el púgil a Crónica.

El mismo día que recibía el galardón, el deportista tuvo el juicio en el que fue absuelto de cualquier delito porque el demandante no se presentó para ratificar la acusación. «Fue increíble, sentí una alegría inmensa», comparte sonriendo, «lo celebré con mi familia, con la gente que me quiere y que ha estado día a día apoyándome. Los que han estado en lo malo se merecen estar en lo bueno». ¿Qué hubiese pasado si el otro protagonista del altercado del cine hubiese acudido a reafirmar su denuncia? Barrul responde: «No lo sé y tampoco me interesa saberlo. Lo que importa es que ha salido bien y eso es lo que me llevo».

EL COSTE DE LA VALENTÍA DE BORJA

Las cosas no salieron tan bien para Borja. En 2019, una sentencia del Juzgado de lo Penal nº 9 de Málaga lo condenaba a dos años de cárcel y a pagar 178.000 euros de indemnización a las hijas de Pedro, el delincuente fallecido durante la pelea en la calle. «Nunca quise matar a esa persona. Ni se me pasó por la cabeza. Lo lamento», expresó en el juicio. Pero de igual forma fue declarado culpable de un delito de homicidio por imprudencia grave tipificado en el artículo 142.1º del CP.

La vida del joven malagueño cambió irremediablemente a sus 22 años, los que tenía cuando mató sin querer a un ladrón. En un artículo para este suplemento, publicado en julio de 2019, sus conocidos lo describieron como «un chico sensible y parco, sobre el que todos consideraban que podía hacer lo que quisiera en la vida». Gracias a la presión mediática que mereció el caso, le perdonaron la cárcel, pero tuvo que asumir la multa. Desde entonces, tiene que pagar 250 euros mensuales a las descendientes de Pedro. «Una condena para el resto de su vida», como lo describió Alfredo Herrera, su abogado.

Borja, el malagueño condenado por homicidio imprudente. Él sólo quería ayudar a una mujer en peligro.
Borja, el malagueño condenado por homicidio imprudente. Él sólo quería ayudar a una mujer en peligro.Crónica

La vida de Neira también se transformó, pero no por culpa de los tribunales sino por la golpiza que recibió al defender a aquella mujer. El coma no fue lo único que empañó su salud. Estuvo ocho meses ingresado en el hospital. Pasó el tiempo entre intervenciones quirúrgicas, como una craneoplastia y una implantación de un marcapasos, y múltiples sesiones de rehabilitación.

No obstante, el profesor acumuló unos cuantos galardones por su labor, como la Gran Cruz al Mérito Civil, otorgada por el Gobierno. Otros de los tantos reconocimientos fueron la Medalla de Oro del Senado, Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid, Premio Derechos Humanos y el Premio Antena de Oro a los Valores Sociales. Además, Esperanza Aguirre, entonces presidenta de la Comunidad de Madrid, lo nombró director del Consejo Asesor del Observatorio Regional de la Violencia de Género. El agradecimiento le llegó a Jesús Neira por parte de muchos, menos la mujer maltratada, que en todo momento defendió a su agresor afirmando que era una «bellísima persona».

Sin embargo, en septiembre de 2010, la Guardia Civil detuvo al profesor en la M-40 por triplicar el nivel de alcoholemia permitido. Esa vez sí fue condenado por un juez: tuvo que pagar 1.800 euros de multa y fue privado de su carnet de conducir durante 10 meses. A su vez, Esperanza Aguirre lo destituyó de su puesto en el Observatorio Regional de la Violencia de Género. Jesús Neira siguió visitando la UCI en repetidas ocasiones y entre constantes derrames cerebrales. Al parecer, como consecuencia de los golpes que recibió frente al hotel en Majadahonda. Las secuelas, como él defendía, incluso le impidieron ejercer su profesión con normalidad. Finalmente, murió el 29 de agosto de 2015 a los 62 años.

La historia con mejor final la ha tenido, entonces, Antonio Barrul. Para evitar desenlaces fatales, él propone que no sea una sola persona la que se enfrente a las injusticias. «Lo primero que hace la gente cuando ve una pelea, o algo que no está bien, es sacar el teléfono y ponerse a grabar. Que eso lo olviden, que intenten mediar, y cuanto antes muchísimo mejor. Por ejemplo, el día del cine, la única persona que dijo algo fui yo. Si en vez de ser sólo yo, somos 10, 15, 20 personas, seguramente no me hubiera hecho falta llegar a las manos porque si él llega a ver tanta gente increpándole, él mismo hubiese agachado la cabeza y se hubiese marchado».

Si en vez de ser sólo yo, somos 10, 15, 20 personas, seguramente no me hubiera hecho falta llegar a las manos

Barrul sobre el altercado en el cine.

La mujer a la que el boxeador defendió lo contactó para agradecerle y contarle que, gracias a eso, ella abrió los ojos, que lo había dejado y que ahora estaba feliz con su hija. La señora a la que Borja auxilió y recuperó su bolsa también le manifestó su gratitud. «Le estaré agradecida toda mi vida. Se portó muy bien conmigo», declaró hace años.

Antonio Barrul, Jesús Neira y Borja sufrieron las consecuencias de haber actuado con valor ante el maltrato. Aun así, los tres tienen en común su no arrepentimiento. «A pesar de lo que ha ocurrido, no me arrepiento de haber ayudado, le estaban pateando la cabeza... Hice lo correcto», expresó Borja. «Lo volvería a hacer una y mil veces», aseguró Neira.

Barrul también indicó que volvería a alzar la voz en el cine. Y lo dijo cuando corría el riesgo de ser condenado. Ahora, para cerrar este capítulo de su vida, deja una recomendación para enfrentar la injusticia, y la Justicia, pase lo que pase: «No miren a otro lado, al final el silencio te hace cómplice de una manera u otra... Todos debemos tener ese punto de humanidad y ayudar al que más lo necesita».